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domingo, 3 de marzo de 2013

Linces Cegatos


1-La revolución industrial. Producción en masa. Júbilo popular. Después, puestos de trabajo inexistentes, desaparecidos, substituidos por máquinas.Ya no hay tanto júbilo. Hoy muchos se arrastrarían por esos puestos de trabajo. Cada vez se produce más rápido, las empresas pueden crecer en consecuencia,  más rápido. Las inversiones por tanto también. Pero con lo que no cuentan los inversores y especuladores financieros es que también hay más empresas en ardua competencia por crecer aún más rápido que su vecina.

Entonces llegan las equivocaciones, las malas inversiones. Apostaron por el caballo equivocado (pero no por lento sino porque los demás fueron más rápido) y entonces llegan las deudas privadas y las quiebras que acaban pagando los mismos pringados de siempre; el pueblo, lo público, los lentos, el estado…como prefieran llamarlo. Ya no hay tanto júbilo. Todos ciegos.

2-La revolución de las telecomunicaciones. Internet. Información en todas direcciones de todas partes, hacia todas partes. Comunicación más eficiente. La globalización está permitida. La comunidad del Euro. Una sola moneda. Más transacciones, más consumo de todas partes, hacia todas partes y países. Más competencia, un panorama más amplio de oportunidades de éxito pero también un panorama más amplio de empresas, más difícil predecir en las inversiones.


Mejoras de Internet.Hay que predecir. Comunicación más eficiente. Tomas de decisiones defectuosas a pesar de ello. Tanta información no es abarcable. Más avances, más bases de datos de más empresas, mejores procesadores para soportarlas, mas flujos económicos, más índices, más actualizaciones,¡hay que desmarcarse! más cambios más rápidos...más fallos. Mejoras de los gigantes de las telecomunicaciones. Hay que abarcar, hay que producir, I+D+I, adelantarse al rival de la otra empresa, atraer a los inversores…hay que ganarse su confianza para poder tener su dinero con el que seguir invirtiendo en I+D+I.

3-Más Internet. Ya es una herramienta cotidiana para casi cada persona de a pie para gestionar su vida y sus relaciones con los demás. Espero que nunca nos pase lo que a esas empresas. Información en masa. Conocimiento en masa. Júbilo popular. Después de todo ello más puestos de trabajo inexistentes, desaparecidos, substituidos por más maquinas. Ya no hay tanto júbilo popular. Sin embargo, ahora somos nosotros mismos (y no las empresas) los que tenemos que decidir abandonar o bien mantener y mejorar el uso de la herramienta que nos da la posibilidad de adaptarnos al entorno. Internet.Sin embargo ya no es el mercado financiero solo, sino también nuestras vidas personales las afectadas, para bien o para mal.Vidas cada vez más rápidas si.... y más ciegas, también.

Un día algún loco refiriéndose a las consecuencias de la revolución industrial dijo, con no demasiado fundamento, que “el maquinismo que creó y crea abundancia nos deja en la necesidad”… ¿pasará algo parecido con Internet y “la abundancia de la información”? ¿Qué fundamento necesitamos para darnos cuenta de nuestro auténtico problema? ¿Un fundamento empírico? ¿Un nuevo crack financiero? ¿Una guerra? El mayor fundamento de la existencia humana es que deberíamos dejar de guiarnos por fundamentos y un poquito más por sentimientos. Estos últimos  aunque son también relativos no permiten tantos puntos de vista. También es cierto que no permiten tanta EFICACIA.

Pero es que es la eficacia,  paradójicamente y en este momento de la historia, lo que nos está llevando al agujero, a una crisis financiera, económica y social global, es más "la eficacia" y no tanto la falta de compromiso lo que mantiene la desigualdad y la pobreza después de 2000 años de historia.Luego hay que escuchar como empresas privadas y eficaces como Antena 3 "se comprometen".Todo para que el sistema siga avanzando por el mismo sendero.El sendero de la eficacia.Sendero que poco a poco y sin hacer mucho ruido ( y ahí está el peligro) acapara nuestras vidas cada vez más.

Me declaro oficialmente en contra de todo lo que pretende funcionar eficaz y sistemáticamente. Desde una pareja hasta una empresa. Brindo por los lentos. Brindo por las personas espontáneas y sencillas. Que solo necesitan de otras personas espontáneas y sencillas. No soporto la sofisticación cotidiana.

Un día  implícitamente nos prohibieron  que funcionáramos mal en una buena parte de aspectos de nuestra vida. Desde ese día empezamos a no valorar ni disfrutar de nada de lo que teníamos y de lo que eramos.

Y es que no es la tentación lo que nos lleva a caer en ella sino la mera prohibición


Jesús García Muñoz





viernes, 25 de enero de 2013

La obsesión llega y dice


Metáforas ignoradas de hace unos cuantos siglos. La ciencia sigue descubriendo América. Y creyéndose mejores.

La obsesión llega y dice:

“A partir de ahora, tu destino me pertenece. Haré que busques cosas que no existen.
”Tu alegría de vivir me pertenece también. Porque tu corazón ya no tendrá paz, porque estoy expulsando al entusiasmo y ocupando su lugar.
”Dejaré que el miedo se esparza por el mundo, y tú siempre estarás aterrorizado, sin saber por qué. No necesitas saberlo: lo que necesitas es seguir aterrorizado, y así alimentar el miedo cada vez más.
”Tu trabajo, que antes era una Ofrenda, está ahora poseído por mí. Los demás dirán que tú eres un ejemplo, porque te esfuerzas más allá del límite, y tú sonreirás a tu vez y agradecerás el cumplido.
”Pero en tu corazón, yo estaré diciéndote que todo tu trabajo es ahora mío, y servirá para apartarte de todo y de todos: de tus amigos, de tu hijo, de ti mismo.
”Trabaja más, para que no puedas pensar. Trabaja más de la cuenta, para que dejes de vivir por completo.
”Tu Amor, que antes era la manifestación de la Energía Divina, también me pertenece. Y esa persona a la que amas no se podrá apartar un momento siquiera, porque yo estoy en tu alma diciendo: ‘Cuidado, puede irse y no volver’.
”Tu hijo, que antes debería seguir su propio camino en el mundo, ahora pasará a ser mío. Así, haré que lo rodees de cuidados innecesarios, que mates su gusto por la aventura y por el riesgo, que lo hagas sufrir cada vez que él te desagrade o te provoque sentimientos de culpa porque no correspondió a todo lo que tú esperabas de él”.

Por lo tanto, aunque la ansiedad sea parte de la vida, nunca dejes que ella controle tus movimientos.
Si se acercara demasiado, dile: “No me preocupa el día de mañana, porque Dios ya está ahí, esperándome”.
(MANUSCRITO ENCONTRADO EN ACCRA, EN TODOS LOS PAISES DE IDIOMA ESPAÑOL)

Paulo Coelho

sábado, 3 de noviembre de 2012

¿Se aprenden valores en la escuela?


La educación está sumida en un patente “caos” que hace que se la cuestione en todos sus aspectos. El gran fracaso de los resultados de la misma en nuestro país les hace a los padres, no solo cuestionar los métodos de las escuelas, sino también plantearse en qué medida se trasmiten ciertos valores. Los estudios de a continuación muestran que valores, con intención o sin intención, se trasmiten. Ahora… ¿son los valores que los padres quieren para sus hijos?


La LGE en 1970, la Constitución de 1978, la LOECE (ley orgánica de estatutos de centros escolares) en 1980, la LODE  (ley orgánica de educación) en 1985, la LOGSE  en 1990, la LOPEG (1995), la LOCPFP (2002), LA LOCE (2002) y finalmente la LOE (2006) completan el casi “sarcástico” recorrido de las leyes del sistema educativo español en apenas 40 años. Esto, por sí solo, deja claro que los criterios sobre como asentar las bases que rigen, en última instancia,  la educación de nuestros hijos en las escuelas de este nuestro país están muy, pero que muy difusos.

Hay un anuncio de Mapfre que pulula por las calles que dice "Si la educación cambia tan rápido, no podemos educar como hace 20 años "

Está claro que este cambio constante demuestra las crecientes dudas de cómo afrontar asuntos de máxima relevancia como el desfase de contenidos curriculares con la metodología de estudio, la atención a la diversidad, el anclaje al sistema educativo europeo  o las igualdades de acceso, de oferta educativa o de resultados. Igualdades que se engloban dentro de la llamada “equidad” (mismas condiciones educativas para todos) que siempre nos venden pero nunca se cumple. Y en detrimento de la equidad se apuesta por la excelencia. Todo no se puede. O haces una educación “de cara a la galería” para la UE o equilibras condiciones dentro de tu país. O aparentas o eres. Ya sabemos para qué lado se suele decantar siempre el ser humano.

El caso es que la realidad sigue siendo la misma en España, y los padres se empiezan a plantear serias dudas sobre un gran abanico de aspectos educativos, entre ellos, los valores que se trasmiten en la escuela. ¿Realmente se trasmiten? La respuesta es sí. ¿Adecuadamente? La respuesta es probablemente no.

Los valores encubiertos:

Existe, actualmente, una controversia en EEUU sobre la enseñanza de valores. Muchos piensan que los colegios deberían enseñar ciertos valores; otros creen que la enseñanza de valores debería ser responsabilidad de los padres y la familia. Tanto si los colegios enseñan o no ciertos valores de forma explícita, lo cierto es que la investigación llevada a cabo en colegios de diferentes países sugiere que al menos lo hacen de forma implícita.

Joseph Tobin , David Wu y Dana Davidson grabaron en vídeo algunas clases preescolares en Japón, China y Estados Unidos. En cada país pidieron a los niños, profesores, padres y a la administración, su opinión sobre las grabaciones de los tres países. Analizando los comentarios se puede observar cómo se enseñan diferentes valores de forma implícita en cada uno de los países.

En primer lugar está la importancia del grupo frente al individuo. En EEUU la mayoría de las actividades diarias permiten algún tipo de elección individual; en Japón y en China predominan las actividades en grupo, aunque los japoneses son flexibles en cuanto a la hora de entrada, tiene más tiempo de recreo, mayor libertad para hablar y moverse que los chinos. En segundo lugar está la fuente de control. Los profesores japoneses cuentan con la ayuda indirecta del grupo para controlar el comportamiento de los niños. Después de 9 meses, por ejemplo, el niño revoltoso se sentaba solo durante la comida; los demás niños no querían sentarse con él. Por el contrario, los profesores chinos procuraban que los niños se comportaran como los demás del grupo mediante un fuerte control sobre el comportamiento. Los profesores norteamericanos también intervenían en caso de mal comportamiento.

Los valores culturales cambian. Aunque muchos miembros de la administración pensaban que los centros pre-escolares japoneses tenían un estilo claramente “japonés”, y, por tanto, muy satisfactorio, muchos padres y profesores japoneses criticaron al colegio y dijeron que existían “mejores” colegios en Japón, más parecidos a los norteamericanos.

Algunos japoneses pensaban que debía prestarse mayor atención a las necesidades individuales de niños inquietos. Algunos chinos aquejaron, al ver las cintas del colegio chino, que este era demasiado “anticuado”. Aún así seguían pensando que los colegios norteamericanos y japoneses daban demasiada libertad a los niños. Los chinos también señalaron la importancia de que sus colegios no “consintieran” a los niños, sobre todo ahora que los padres no pueden tener más que un hijo.

En conclusión de este estudio se puede decir que los colegios de preescolar de diferentes países intenta, tanto consciente como inconscientemente, socializar a los niños según los valores ya presentes en su cultura.

Pero vayamos un poco más allá. Está plenamente consolidado que los estilos educativos inconsistentes (p.ej. padres que se contradicen ellos mismos o entre sí a la hora de enseñar determinados modales  a su hijo) son los que más hay que evitar para que nuestros hijos se socialicen correctamente y aprendan unos buenos hábitos con los que desenvolverse en su futuro. Por tanto, es más importante que el entorno (padres, profesores, medios de comunicación, política, religión, ideología) no se contradigan a la hora de educar a un niño aunque, incluso, sea más autoritario que permisivo o viceversa.

Aunque hay que señalar que el estilo permisivo, muy de moda, siempre da peores resultados que el estilo equilibrado o consistente (el mejor) o incluso el autoritario. Datos de investigaciones longitudinales (a lo largo de la vida de muestras representativas de niños controlando variables económicas y socio-demográficas) sobre conflictividad, fracaso escolar, inserción al mundo laboral e incluso fracaso en las relaciones de pareja en el futuro confirman la hipótesis.  Pero lo relevante, por tanto, es no contradecirse. Si no, el niño no asimilará “ni una cosa ni otra”. Sabiendo esto. ¿Si los valores que se trasmiten por padres, profesores, etc. se hacen de forma implícita, y por tanto por criterios personales, individuales y por tanto, irremediablemente contradictorios no se deberá buscar una unificación explícita  de valores? 

Ahora… ¿qué valores nos trascienden a todos a pesar de nuestras diferencias? Esta es la gran pregunta. ¿Qué es y debe ser lo importante en esta vida para todos a pesar de todas nuestras diferencias? ¿Qué necesitamos todos por igual? Algo me dice que son pocas cosas las que realmente necesitamos. Ahora, socialmente, es otra historia.

Contradicciones humanas

Desde el inicio dejé claro que el sistema educativo, en concreto el español, no tenía claro los criterios que rigen las bases sobre las cuales asentar una determinada forma de educar. Pero después de comprobar en el apartado inmediatamente anterior que también son los propios padres los que se contradicen en sus opiniones ya no nos queda tan claro a quien echarle la culpa. ¿Sirve ahora el gobierno y el sistema educativo de chivo expiatorio?

¿Porque dentro de los propios japoneses hay quienes afirman con rotundidad que sus escuelas siguen un formato educativo (y de trasmisión de valores) totalmente “japonés” y apropiado, pero paradójicamente, también los hay (y en abundancia) que preferían colegios “más parecidos a los norteamericanos”?

Los diseñadores del estudio atribuyen esta paradoja humana a que las culturas cambian. ¿Y yo me pregunto no será ese el mayor error? Dejemos de echar balones fuera. Dejemos de maniatarnos. Las culturas puede que cambien… pero ¿No cambian aún más las personas? O más que cambiar… ¿No será que las personas son diferentes en su forma de pensar más allá de lo que una determinada cultura pretenda imponer? Pero recuerden al ser humano, hedonista por naturaleza, le va más el aparentar que el ser. Y con esta lógica vivimos ciegos, siguiendo a la mayoría. Quizás el día que cambie esto nos demos cuenta de que las “culturas” no son más que una “piel sobre la piel”. Algo que nos representa y con lo que nos identificamos, y que por tanto, ciegamente seguimos.

Pero la globalización actual, globalización que también es cultural, para bien o para mal, nos está zambullendo en  una “marea” de valores, formas de vida y culturas contrapuestas, convergentes en ciertos puntos y divergentes en otros. El resultado es que el chaval inexperto de temprana edad, el pre-adolescente, aquel que busca con qué identificarse precisamente, ese chaval de hoy en día no tiene a que agarrase. Los valores familiares y “la tradición” están pasados de moda. Nuestra historia tanto mundial como personal de cada uno de nosotros están pasados de moda, eso de no obviar nuestro pasado para crear nuestro futuro es, ahora, una falacia.

Lo cierto es que internet y la sociedad de la información brinda a las nuevas generaciones una oportunidad esplendorosa para conocerse a sí mismos. Una gama de oportunidades para desarrollar valores propios que no brindaba una sola “familia” en generaciones pasadas. Oportunidades acordes a las demandas de la diversidad humana. Diversidad más grande y significativa que cualquier “cultura”. Más oportunidades de conocerse a uno mismo. Tradición o libertad. Pasado o futuro. Los senderos podrían y deberían confluir. Pero en uso y usura parecen bifurcarse. ¿O que le importa a usted más a caso? ¿Ser o aparentar? ¿Sabrá usted encontrar sus valores? ¿Sabrá acomodarlos a los de su cultura? ¿Encontrará su “tronco al que amarrarse” en esa “marea” de información que es la sociedad actual? ¿Sabrá como trasmitirles esos valores a sus hijos? ¿Deberá? ¿Es tanta la diversidad humana como para que ni padre e hijo deban compartir unos mismos valores? ¿Y los profesores? ¿Y los gobernantes? Los criterios lejos de poder ser unificados están cada vez más difusos.

Adultos rebeldes:

¿Queremos que nuestros hijos asimilen valores? ¿Pero acaso nos hemos mirado los adultos al espejo? ¿Somos tan adultos y maduros como nos creemos?

Hay un anuncio de Mapfre que pulula por las calles que dice "Si la educación cambia tan rápido, no podemos educar como hace 20 años "

¿Saben que los psicólogos educativos y del desarrollo informan de que, globalmente, cada vez los jóvenes tardan más en salir de su “adolescencia”?. El inicio de la “adolescencia” para los psicólogos está claramente marcado por los cambios biológicos y hormonales, pero el final de la misma es sumamente ambiguo por la razón de que el criterio que se ha establecido para marcar su final es la independencia o emancipación, la cual depende de un criterio social, y este es difuso, precisamente por depender de culturas determinadas, de situaciones económicas determinadas y de valores determinados. Y esto es así porque nuestro sistema endocrino no interactúa con el de otra gente, las culturas en cambio, sí. He aquí la subjetividad de la psicología como supuesta “ciencia”.

Esta independencia o emancipación de los jóvenes, cada vez, tarda más en producirse tanto que se ha tenido que “inventar” una nueva etapa de la adolescencia, “la adolescencia tardía” (a partir de los 18 años).A los jóvenes, cada vez, les cuesta más encontrar su sitio.  La adolescencia se entiende por tanto como una transición, un proceso más de expectativas que de logros, aquel proceso en el que identificamos los valores de fuera y los hacemos propios. Cada vez hay más “valores” fuera. La “correa” es mucho más amplia. Pero también lo es la búsqueda. Y eso es bueno, siempre y cuando no nos perdamos.

“La adolescencia termina con la conciencia de la necesidad y de la belleza del trabajo, de la realidad del trabajo” […].Connie Palmen. Las leyes.

Stanley Hall, pedagogo y psicólogo estadounidense especializado en la influencia de la genética en las sociedades y el desarrollo humano, definió un día el desarrollo evolutivo de la especie humana como una analogía del desarrollo y transcurso de la vida de una persona. Este paralelismo tiene antecedentes ya en Empédocles (484-424 a. C.), la ley biogenética de Haeckel (1866) y el darwinismo social (1879).

S.Hall (1904) entendía el desarrollo ontogenético (desarrollo vital) como una “maqueta” del desarrollo filogenético (desarrollo evolutivo de la especie a lo largo de años, generaciones, siglos…).El psicólogo estadounidense fue más allá. Según Hall si la evolución de la vida de una persona es una “maqueta”  a pequeña escala de la evolución de la especie, las distintas etapas confluirían también, y así, la adolescencia se convertiría en el punto más importante, ya que es el punto de inflexión entre “el hombre instintivo” y “el hombre actual”; es decir, allí donde los valores, finalmente, se asientan.

Puede que este científico no andará tan desencaminado y estemos en nuestro momento de la historia más complejo, que no más duro en cuanto a “bienestar” y a condiciones de vida se refiere. Sin embargo, vivimos en constantes contradicciones por todavía no saber si somos empollones, punks, “barrio-bajeros” sin futuro, poligoneros, hijos de mileuristas, chonis, universitarios, revolucionarios, inmigrantes, heavies, intelectuales, deportistas, frikis o saber que otras categorías sociales con las que identificarse. Y con la globalización el abanico de posibilidades se multiplica. Y a mi juicio, eso es bueno.

Puede que cada vez, precisamente, por tener los limites más difusos que nunca estemos pasando de nuestra “adolescencia evolutiva” a nuestra madurez. Puede que algún día sea ese día en el que todos esos punks, poligoneros, heavies, revolucionarios e intelectuales acaben convirtiéndose en lo que todo el mundo, en simples y aburridos padres y madres de familia, con una hipoteca tan pesada como su matrimonio. Pero habiéndose encontrado a sí mismos. Dejando la atractiva libertad a un lado, para encontrar la aburrida paz. 
Pero también es cierto que  la tercera parte de este mundo daría un brazo por poder gozar de la estabilidad de hipotecas y matrimonios de los que disfrutamos en el mundo “desarrollado”. Descompensadamente desarrollado diría yo. “Pero así nos creemos menos simples y más poderosos. Nos creemos un poco menos pequeños en este universo. Con más control. Pero en esas ansias de progreso la polución ya casi no deja contemplar las estrellas. ¿A quién le importan? ¿A quién le importa aquello que no se puede alcanzar?”...

– ¡Calla mujer! ¡Deja de mirar al cielo! ¡A caso crees que las estrellas alimentan a esta familia! ¡Apártate de la ventana y déjame coger el reloj que está en el poyete!, llego tarde al trabajo, me esperan en wall street, los taxis si se pueden alcanzar, la bolsa cae en picado y hay que reconducir y controlar  la situación, no podemos perder más, ¡ah! se me olvidaba, no se te olvide recoger a los niños de la escuela, que te vaya bien el día, un beso cariño-

¿Paz en lugar de libertad? ¿Asusta verdad? Más le asusta a las primeras responsables, la política y la economía. Pero tranquilos, siempre podremos viajar al mundo de nunca jamás con Peter Pan. Así todo seguirá igual, “adolescentes rebeldes”. Ahora no esperen, entonces, una unificación de valores. Como decía Okham “la mejor explicación suele ser la más simple”. Y lo más simple apabulla la mente humana tanto como la paz. Como reza una canción de “fito y los fitipaldis” quizás la respuesta sea no preguntarse ¿por qué? Y sencillamente vivir y dejar vivir. Y eso, solo si lo entendemos, solo si nadie nos lo impone, también es libertad.

Fuentes:



Jesús García Muñoz

martes, 2 de octubre de 2012

La auténtica raíz del bipartidismo.


“Ni fu ni fa”. Cansados de votar en un sistema democrático sin diversidad alguna. Cansados de que nos digan que, nosotros el pueblo, tenemos el poder. En realidad no hay poder de decisión ninguna. Cualquiera con un mínimo interés se percata que todo el sistema no es más que un juego muy bien montado. El 15-M, tomas del congreso, manifestaciones sindicalistas… un clima de relativa movilización pero con “el coraje” por bandera. La bandera de “la utilidad” se ha perdido con los años, sobretodo después de pasar por el que muchos presumían como un gobierno de “izquierdas”. Ya se nos acaban las excusas, ya se nos acaban “las cabezas de turco”. Como reza un tema musical del grupo de Punk “Rise Against”; “Todos los hombros sobre los que podíamos llorar se han ido”.  Quizás algo implícito en nuestras cabezas nos esté gritando que la desigualdad social es un asunto independiente y mucho más grande que los sistemas políticos. Quiere decir esto que debamos quedarnos pasmados viendo cómo la clase dirigente nos pasa por encima al resto. Muchos opinan que sí. Yo opino que no. Pero desde el punto de vista psicológico el equilibrio social va más allá de partidos políticos de distintos bandos, sean de centro, de derecha o incluso de izquierda.


Este artículo no aspira a encontrar una solución (que en mi subjetiva y personal perspectiva se encuentra en el interior de todos y cada uno de nosotros) ya que no hay investigación socio-psicológica al respecto. Lo que si aspiro es a hacerles llegar las auténticas causas del desequilibrio social  (para lo que si hay estudios al respecto) y que están muy lejos de las manos de los políticos, como es tendencia pensar. Lo que sin embargo si esta en sus manos es mantener ocultas las verdaderas causas de dicho desequilibrio. Causas que para llegar a entenderlas les recomiendo leer el artículo siempre desde una perspectiva evolutiva de la especie humana, entendiéndola en términos globales y estadísticos, que son los que marcan la diferencia, y nunca interpretando cada afirmación de forma individual o personal y a pequeña escala sino desde el precepto de que “las personas nos influimos entre todas y eso da lugar a  efectos mariposa”. Como les decía, lo que sí está en manos de los políticos es mantener ocultas dichas causas. Y eso,  amigos, a mi juicio, si es un hándicap para salir del hoyo en el que todos nos hemos metido, o mejor dicho, del que nunca hemos salido.



En mi artículo anterior "La desafección política"comentaba las ideas que los políticos, con los medios de comunicación cómo gran aliado, nos meten en la “sesera”. Porque sí, como pueden ver en el gráfico, los medios de comunicación tienen claras inclinaciones políticas. ¿Por qué será?
Ideas con el objetivo de crear  el fenómeno de indefensión aprendida que explico en el artículo anterior. Ideas tales como: “el futuro puede ser peor”, “tenemos lo que nos merecemos”  o “que hemos vivido muy bien, nos hemos endeudado y ahora tenemos que sacrificarnos”.

Podríamos criticar a los políticos de interés propio al pronunciar estas frases. Yo les criticaría únicamente por crear indefensión aprendida y avivar la llama de la ignorancia y el desconcierto para tenernos bien “ataditos” y manejables. No es poco. Pero… ¿y si les dijera que cuando las personas nos plantemos y dudamos de la utilidad de nuestras manifestaciones, huelgas  e insurrecciones no fallamos en la duda? ¿Y si les mostrará en esta artículo que algo instintivo nos dice que la raíz del problema no está puramente en la política sino en la naturaleza de cada uno de nosotros aunque no lo percibamos? ¿Y si les dijera que esas frases tiene una base y una realidad psicológicamente cierta?

Estamos hablando de investigaciones que no tienen ningún interés político. ¿Cuánto se indignarían si les dijera que cuando un político dice que hemos sido todos los que nos hemos endeudado lleva más razón que un santo? Esto puede parecer trivial, pero es el hecho de que “si la mayoría de nosotros pudiéramos endeudarnos, lo haríamos” la raíz del bipartidismo, el cual no nace por casualidad o para jugar con los ciudadanos, sino como un sistema autorregulador de la ambición y necesidad de estatus humana que florece en cada periodo de gobierno de izquierdas. La derecha no es el problema sino nuestra naturaleza humana. Ambiciosa. Pero al igual que ambiciosos somos libres y nos agarramos a nuestra necesidad más preciada cuando la vemos en peligro, la libertad. Y entonces hacen aparición en escena los partidos de izquierdas. Una alternancia entre gobiernos a lo largo del tiempo y en función de las fluctuaciones económicas que no son más que las fluctuaciones de la ambición humana. Pero más adelante profundizaré en esto.

Nuestra democracia, el sistema bipartidista. Todo esto que estamos viviendo, todo esto por lo que protestamos día a día, manifestación a manifestación no es más que la “menos mala” de las estrategias  económicas que nuestra desgraciada y ambiciosa especie ha sabido montar para asegurar una estabilidad y bienestar colectivo  de un país desde que hace miles de años un hombre, y no una mujer seguramente, decidió plantar una valla y decir “esto es mío”.

Criticamos a los gobernantes de derechas de políticas liberales, de salir a Europa a hacer compras y negocios cuando los más pobres se mueren literalmente de hambre en España. Pero el problema es que España no es otra cosa que un miembro más de una comunidad de vecinos que entona al unísono cada día “el tonto el último” en wall street. Cada día un pobre inversor asustado por perderlo todo dice ¡vendo!, pero estos no son el problema. El problema son los que ya con una buena suma de beneficios va y dice ¡compro! Y así se da lugar al gran embolsamiento actual de dinero “imaginario” bancario que actúa de “tira y afloja” entre países creando una especie de “guerra fría” monetaria, o mejor dicho, de lo que mueve todo esto, una guerra fría de poder.

España durante el gobierno de centro-izquierda no ha sido más que ( relativa y metafóricamente hablando) un buen padre de familia que viendo a sus hijos pasar hambre, como todo buen, desinteresado y altruista padre ha dado de comer a todos sus hijos y procura de que no les falte de nada. Véanse los 8.000.000.000 € destinados a obra pública, aunque después se gestionaran de una forma tan ineficaz que hiciesen revolverse en su tumba al economista Keynes. Pero el problema no fue esta atención a lo público, sino que, a esta ,se le sumo el estallido de la burbuja inmobiliaria y financiera y el estado no era más que un títere de la banca y de los “tira y afloja” de la misma, ya muy lejos del margen de acción de gobiernos españoles. Pero el problema no es que el gobierno tuviera un arrebato Keynesiano. El problema no es que lo hiciera, de hecho es el ideal de todos que lo haga. El problema es que mientras que este vecino llamado España se aseguraba de que todo estaba en equilibrio en casa, el resto, ya había salido de compras. Y traían consigo bolsas llenas de inversiones, grandes corporaciones con más poder que los propios estados, flujos de capitales, dinero bancario…y también deudas. Nuestro vecino España, por apenas descansar un rato, ya se empieza a quedar atrás, aprueban derramas que él no puede pagar y ya solo le queda una opción “adaptarse o morir” y es entonces cuando, a costa de todos sus hijos desvalidos, decide subirse con el resto de vecinos , de nuevo , a la moto del consumo y la economía. Quizás pierda el aprecio de algunos de sus hijos, quizás quieran crucificarle, tomar el congreso… pero ya no se sentirá rechazado y distinto del resto y habrá “salvado los muebles”. Ya vendrá “tito Rubalcaba” a recuperar su aprecio con buenas dosis de demagogia.

Esa comunidad de vecinos de la que hablaba no es más que el mercado financiero en el que estamos inmersos. Los políticos y los gobernantes solo son “títeres” de la economía y de los grandes inversores que la manejan. Los economistas “se hacen los suecos” al contemplar como la deuda pública mundial se mantiene en aumento. Como muestran las siguientes gráficas escalonadas hacia abajo al mismo tiempo que aumenta la productividad, disminuye el PIB.





En las siguientes gráficas se muestra cómo en los EEUU la cosa es aún más ejemplificante de que a más avances, productividad, consumo, inversión y progreso más endeudamiento. Es decir, los vecinos de la comunidad que más contribuyen a la máquina de la economía y el consumo (EEUU al frente), serán los que más deuda pública acarreen y con ella sube el listón para el resto de vecinos y el precio de las “derramas” que el resto de pobrecitos no pueden afrontar…no importa siempre quedarán los recursos del tercer mundo, piensa el gigante estadounidense…Y yo me pregunto ¿Y cuando estos se agoten? ¿Marte? ¿La NASA? ¡Venga! ¡Más inversión!








El poder no lo tiene el estado, el poder lo tiene alguien que tiene más dinero que el propio estado, las grandes corporaciones, el poder para que cada uno de los vecinos mantenga el listón del resto. Es como si nos hubiéramos subido a una bicicleta que si paras de pedalear se estanca, pero todos saben que va directa a hacia un precipicio. Los políticos y economistas prefieren no ver el precipicio (y menos aún hacérselo ver a nadie…cundiría el pánico, piensan) y en lugar de eso incentivan “el pedaleo”, incentivan el consumismo con más publicidad y más marketing. ¿Acaso creen que los tacones de los zapatos de las mujeres cambian de un año para otro por moda? No amigos, es para que no paremos de consumir. Pero nada, sigamos comprando nuevos modelos de todo; nuevos iphones, nuevos zapatos, nuevos coches. En fin, aun con todo el esfuerzo de intentar ser conservadores nos toparíamos con la estrategia de la obsolescencia programada de manera que aunque no quisiéramos comprarnos un nuevo ordenador, este está programado para estropearse en un más que medido periodo de tiempo y entonces el individuo que, pongamos necesita el PC para su trabajo, se siente socialmente excluido (más teme ser diferente al resto) de su grupo (obsolescencia percibida) y compra uno nuevo.

El hecho de que las grandes corporaciones tengan el poder y que nosotros se lo sigamos dando comprando sus productos está directamente relacionado con la devaluación del estado y, por tanto, del dinero público que bien podría ser para sanidad, educación u otros servicios de mantenimiento.


«Si la gente hoy no es lo feliz que pudiera ser, en gran parte se debe al déficit de mantenimiento del nivel biológico y al déficit de servicios de mantenimiento» Eduard Punset.

La gente de a pie en cada manifestación, en cada huelga…se apoya en “posibles  y utópicas nuevas soluciones”  y “nuevas estructuras de gobierno” para protegerse… para proteger su autoestima, su situación, su desempleo, sus pésimas condiciones… pero estas soluciones, en manos de economistas y políticos, no llegan. Estas, en manos de académicos, tampoco. Sin embargo si llegan argumentaciones basadas en datos empíricos como la que cito a continuación:

[...]
En la Visión Trágica, tradiciones como la religión, la familia, las costumbres sociales, los usos sexuales y las instituciones políticas son una síntesis de técnicas comprobadas con el tiempo que nos permiten funcionar ante las deficiencias de la naturaleza humana. Son tan aplicables a los seres humanos de hoy como lo fueron cuando se desarrollaron, aunque nadie pueda explicar hoy sus principios rectores. Por imperfecta que pueda ser la sociedad, debemos evaluarla teniendo en cuenta la crueldad y la privación del pasado real, no la armonía y la riqueza de un futuro imaginado. Tenemos la suerte de vivir en una sociedad que más o menos funciona, y lo prioritario para nosotros debería ser no estropearla, porque la naturaleza humana siempre nos deja tambaleándonos al borde de la barbarie. Y como nadie es lo suficientemente listo para prever la conducta de un solo ser humano, y no digamos la de millones de ellos que interactúan en una sociedad, debemos desconfiar de cualquier fórmula para cambiar la sociedad de arriba abajo, porque es probable que conlleve unas consecuencias imprevistas que sean peores que los problemas para cuya solución se diseñó. Lo mejor que nos cabe esperar son unos cambios progresivos que se reajusten continuamente de acuerdo con la retroalimentación sobre la suma de sus consecuencias buenas y malas. Se sigue también que no debemos aspirar a resolver problemas sociales como la delincuencia o la pobreza, porque en un mundo de individuos que compiten, lo que una persona gane puede ser lo que otra pierda. Lo mejor que podemos hacer es equilibrar los costes.
[...]
Las perennes limitaciones de la naturaleza humana demuestran la futilidad de las revoluciones políticas que se basan únicamente en las aspiraciones morales de los revolucionarios. En palabras de la canción de The Who sobre la revolución: «Meet the new boss; sameas the old boss «Aquí tienes al nuevo jefe; igual que el antiguo.»
Sowell señala que el marxismo es un híbrido de las dos visiones. Invoca la Visión Trágica para interpretar el pasado, cuando anteriores modos de producción no dejaban más opción que las formas de organización social conocidas como «feudalismo» y «capitalismo».

Pero invoca una Visión Utópica para el futuro, según la cual podemos configurar nuestra naturaleza en la interacción dialéctica con el medio material y social. En ese nuevo mundo, las personas estarán motivadas por la autorrealización y no por el interés propio, por lo que podremos realizar el ideal de «De cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades». Marx dijo que una sociedad comunista sería la auténtica solución al antagonismo entre el hombre y la naturaleza, y entre el hombre y el hombre; es la auténtica solución al conflicto entre existencia y esencia, objetivización  y autoafirmación, libertad y necesidad, individuo y especie. Es el acertijo de la historia resuelto «Una teoría magnífica, pero aplicada a una especie equivocada ».
«Dos hurras por la democracia», proclamó E. M. Foster.«La democracia es la peor forma de gobierno, excepto todas las demás formas que se han ensayado», dijo Winston Churchill. Son elogios de la Visión Trágica. Pese a todos sus fallos, parece que las democracias liberales son la mejor forma de organización social a gran escala que nuestra lastimosa especie haya concebido.

Proporcionan más comodidad y libertad, más vitalidad artística y científica, una vida más larga y segura, y menos enfermedades y contaminación que cualquiera de las alternativas. En las democracias modernas no existen las hambrunas, casi no se declaran la guerra entre ellas y son la principal aspiración de las personas de todo el mundo que votan marchándose por tierra o por mar. El moderado éxito de las democracias, al igual que los fracasos de las revoluciones radicales y de los gobiernos marxistas, se reconoce hoy ampliamente y puede servir como otro test empírico para las teorías rivales de la naturaleza humana.
 [...]
¿Qué está pasando? El hecho de que la izquierda y la derecha actuales abracen la psicología evolutiva, después de décadas de vilipendiarla, demuestra dos cosas. Una es que los hechos biológicos están empezando a cerrar el paso a filosofías políticas convincentes.
La creencia de la izquierda de que la naturaleza humana se puede cambiara voluntad y la creencia de la derecha de que la moral se basa en que Dios nos dota de un alma inmaterial se están convirtiendo en empeños insostenibles ante el gigante de la ciencia.
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Una izquierda darwiniana es el intento más sistemático de planificar el nuevo alineamiento. Dice Singer: «Es hora de que la izquierda se tome en serio el hecho de que provenimos de los animales, y de que llevamos las pruebas de nuestra herencia, no sólo en nuestra anatomía y nuestro ADN, sino también en nuestra conducta». Para Singer esto significa reconocer los límites de la naturaleza humana, que hace de la perfectibilidad de la humanidad una meta imposible. Y significa reconocer los componentes específicos de la naturaleza humana. Entre ellos, el interés propio, que implica que los sistemas económicos competitivos funcionarán mejor que los monopolios estatales; el instinto de la dominación, por el que los gobiernos poderosos son vulnerables a los autócratas desmesurados; el etnocentrismo, que pone a los movimientos nacionalistas en peligro de cometer discriminación y genocidio; y las diferencias entre los sexos, que deberían moderar las medidas de una rígidaparidad de género en todos los ámbitos de la vida.
[...]
El problema, dice Frank, es que las personas poseen unas ansias de estatus. Su primer impulso es gastar el dinero de forma que los demás lo puedan observar (casas, coches, vestidos, una educación selecta), y no de forma que sólo ellos lo conozcan (atención médica, seguridad en el empleo, planes de ahorro). Lamentablemente, el ahorro es un juego de suma cero, de modo que cuando todo el mundo dispone de más dinero para gastar en coches y casas, aumentan unos y otras pero la gente no es más feliz que antes.
Como los jugadores de hockey, que aceptan llevar casco sólo si existe una norma que obligue a sus oponentes a llevarlo también, las personas podrían aceptar unas normas que obligaran a todo el mundo a pagar por unos beneficios ocultos, como la atención médica, que les hacen más felices a la larga, aunque tales normas sean a expensas del salario disponible. Por la misma razón, dice Frank, estaríamos mejor si impusiéramos un impuesto muy graduado al consumo, que sustituyera al actual impuesto graduado a la renta. Un impuesto al consumo amortiguaría la inútil carrera por unos coches, unas casas y unos relojes cada vez más espléndidos, y compensaría a las personas con unos recursos que está demostrado que aumentan la felicidad; por ejemplo, el tiempo de ocio, unas calles más seguras y unas condiciones de desplazamiento y de trabajo más agradables.

Steven Pinker. La Tabla Rasa. La negación moderna de la naturaleza humana.

Este fragmento corresponde a una obra de psicología evolutiva realmente controvertida, conocida por hacer prevalecer lo innato frente a lo adquirido. Esto es;  “lo que somos es más importante que lo que podemos llegar  a ser”. En otras palabras, el que nace en una clase social pobre muere pobre. Nada de estudios superiores, nada de lujos, nada de grandes aspiraciones. Pero como he dicho, esto es por lo que es conocida y no por lo que realmente intenta explicar la obra. La obra solo intenta hacer escuchar la voz acallada de lo innato que tanto nos quema a todos. Y nos quema por la simple razón de que no nos gusta reconocer nuestras limitaciones e innato es sinónimo de eso, de  limitaciones.

Y como gran baluarte empírico de dichas limitaciones se recalca un dogma principal a lo largo de la obra de más de 750 páginas llenas de cientos de argumentos y contraargumentos de distintos académicos, filósofos, artistas, políticos, economistas y científicos. Dicho dogma dice que genéticamente somos un 40-50% innato y un 50-60% adquirido. Esto varía según las características o rasgos de los que hablemos. Por ejemplo el CI (cociente intelectual) es el rasgo más estable de una persona y que menos varía a lo largo de su vida. Es decir, en ningún momento hace prevalecer lo que somos a nuestras aspiraciones, simplemente deja muy claro que la razón de nuestros problemas, de nuestra infelicidad y de la necesidad de sistemas bipartidistas (aunque nos pesen) es que hasta ahora siempre hemos escuchado demasiado a nuestras aspiraciones en lugar de a lo que somos. ¿Quiere esto decir que debamos renunciar a nuestras aspiraciones? Yo no lo creo. Jamás. La obra tampoco lo defiende. Eso sería renunciar al bien más preciado humano, la libertad. Nuestra rendición y nuestra perdición. Pero no por ello la culpa se concentra en Rajoy, en un magnate financiero que bien podríamos ser cualquiera de nosotros si hubiéramos nacido en su “sino” o en los jefes de las grandes corporaciones más que en el ser humano y en su naturaleza. Naturaleza psicológica.

Coartar nuestras aspiraciones, dado el sistema en el que vivimos, es renunciar a un 60% de vida que puede significar la diferencia entre ser mileurista o un empresario de extenso curriculum, puede significar la diferencia entre acabar desempleado y sin familia a llegar al sueño americano del chalet con perro y la parejita de niños, puede significar la diferencia entre ser un mediocre o un director de una exitosa corporación mundial o sencillamente la diferencia entre ser un indigente o tener un sueldo y una familia. En definitiva puede significar la diferencia entre ser libre de decidir tu propio destino y no serlo. Pero el coste no es no solo la propia felicidad a veces, sino el desequilibrio de la sociedad.

Algunos pensarán que lo que están leyendo es una total barbaridad dialéctica. Algunos pensarán que estoy proponiendo la sociedad que imaginó Aldous Huxley en su famoso “Mundo Feliz”. Pero para nada es así, como dije al comienzo del artículo solo me estoy limitando a exponer las causas de la desigualdad social no ha descubrir las soluciones de la misma. Aunque a pesar de que no me quiera mojar seguro que ustedes ya están reflexionando. ¿No será que el gran error siempre ha sido evitar la desigualdad?  ¿Porque nos empeñamos en dejar de ser diferentes si son nuestras diferencias lo que hace que los engranajes de la maquina del mundo funcionan con armonía? ¿Por qué nos emperramos en ser como el resto, si es precisamente en esa búsqueda dónde perdemos nuestra esencia? Y posiblemente nuestra felicidad más plena… ¿Estoy diciendo que no se deba evitar la pobreza? No.Las diferencias en calidad de vida se deberían evitar, las diferencias en lo que somos no.Estoy diciendo que igual que hay "bomberas" (y no  solo"bomberos") hay "enfermeros" (y no solo "enfermeras").Estoy diciendo que el mundo esta perfectamente creado para poder vivir en armonía.Estoy diciendo que somos unos seres únicos en complicarnos la existencia .Estoy diciendo que dejemos de vivir guiados por estereotipos y por "los debería ser" para vivir nuestra propia, individual e intransferible vida y dejar a los demás vivir la suya con respeto y sin prejuicios hacia sus diferencias. También estoy diciendo que igual que hay ricos con hijos tontos hay pobres con hijos listos. Y esto se puede generalizar a los rasgos de la personalidad, físicos, motivacionales, cognitivos o el sin fin de cosas que nos hace ser quien somos y nos diferencia de los demás, aquello por lo que discutimos con los demás, incluidos nuestros propios padres o nuestra propia pareja, pero también aquello por lo que esas personas nos son más importantes que el resto en nuestra vida, por sus rasgos innatos.

Esto es un mazo, pero es así, y les pondría otro fragmento de la obra anterior que arroja datos estadísticos sobre esa cuestión si mi artículo no empezara a ser kilométrico. Crean lo que quieran, ciérrense como hasta ahora en su coraje, ignoren el peso de lo innato, censuren este artículo y no acepten sus limitaciones. Pero recuerden, quizás sus hijos tampoco sean más felices siguiendo sus pasos por el simple hecho ser sus hijos. Como he dicho nuestros hijos solo heredan un máximo del 50% de nuestras capacidades o rasgos.  O quizás sean ustedes mismos los que se den cuenta que son unos infelices porque se empeñaron en seguir los pasos de sus padres (mejores o peores, exitosos o mediocres) o de sus amigos por miedo al rechazo, por miedo al ser diferentes, por miedo a un sistema que no premia ni paga la diferencia, solo paga al productivo, (más salario) solo paga a  aquel que contribuye más a la maquina del consumo y a la economía. Reforzando su conducta e inhibiendo la de los que no pueden contribuir, como diría un psicólogo.

La clave, en mi humilde opinión, no está en pensar que  destino es mejor que cual ni en cuanto de libres somos para decidirlo, sino en que todos nosotros entendamos y trasmitamos (con los sistemas legales, políticos, judiciales, económicos y sociales en consonancia) que todos los destinos son igualmente válidos (y en consecuencia todos serán igualmente premiados y retribuidos por el gobierno siempre y cuando no violen los derechos humanos) y serán mejores en tanto y cuanto se hayan alcanzado. Y el simple hecho de tener que alcanzarlo ya nos da unos objetivos por los que competir.Nos da una libertad humana sin la cual perderíamos el interés por vivir.

Por lo tanto, hablo de un mundo que aún prevaleciendo lo innato frente a lo adquirido no se obvie la interacción de lo innato con el ambiente, ni el poder de las experiencias que vivimos, transformando incluso nuestro "paquete genético"  ( modificando lo innato; pero no como una meta, sino como una consecuencia de la búsqueda de "lo más innato" que pesa en nosotros y aspirar a vivir acorde a ese estilo o esencia que nos define a cada uno de nosotros).Por ejemplo alguien cuya motivación (actitud innata) por salvar vidas humanas es superior a sus condiciones físicas (aptitud innata) para por ejemplo desempeñar una labor de "bombero". En dicha visión tampoco se ignoraría la aleatoriedad genética , recuerdan; "ricos" con hijos "tontos"; entender que "rico" y "tonto" solo son etiquetas para designar una categoría social.Categoría sociales de las que muchas veces huimos por convencionalismo o por los prejuicios negativos ligados a ellas.

Por lo tanto hablo de un mundo que no obvia el poder del ambiente ni la aleatoriedad genética, por lo tanto hablo de un mundo que está muy lejos de ser "el mundo feliz" de Aldous Huxley en el cual, cuando nacías ya estabas predestinado a un guión de vida ajeno a tu control personal. Una predestinación que echaba por tierra cualquier ilusión por vivir, cualquier posibilidad de decidir tu destino, que echaba por tierra tu libertad.Lo innato no coarta las auténticas libertades. Coarta libertades encaminadas a metas socialmente (y no personalmente) deseables.Metas lejanas de darnos una paz interior. Una paz interior que, en mi opinión, radica la auténtica libertad.(El debate eterno sobre el supuesto antagonismo entre paz y libertad tendría su fin en este razonamiento ). Auténtica libertad coartada por un sistema creado por nosotros mismos. Creado por no entender esta importante distinción.Distinción entre lo que nos hace mejores según una cultura determinada y lo que nos hace realmente felices.La pregunta seria ¿Podemos vivir en un mundo con tantas culturas como personas la habitan?.Lo que si se, es que nada de esto será posible si esta distinción no es entendida por todos nosotros; con los sistemas legales, judiciales, políticos, económicos y sociales en consonancia entendiendo y trasmitiendo este razonamiento y ejecutando los sistemas legales autorreguladores necesarios, del mismo modo que se inventaron las prisiones, los juicios o los sistemas bipartidistas.Porque todos comparten un mismo objetivo, paliar las deficiencias de la naturaleza humana y ayudarnos a ser más felices. Y nuestra mayor deficiencia es que en la tarea de ser felices siempre tendemos a "copiarnos de el de al lado" sin percatarnos de que las preguntas están cambiadas de orden.

Pero de momento, está distinción no se ejecuta, los sistemas se rigen por los mismos criterios, no cedemos ante un sistema que premia al más "fuerte" y desprestigia al "débil", ceder sería perder la libertad de hacerte escuchar, sería morir como individuo.El problema es el sistema que no premia ni paga la diferencia solo aquel que contribuye más a la máquina del consumo y la economía.¿Será por eso que siempre se valora más a “los de números” que a “los de letras”? Y nosotros, que orgullosos nos autoproclamamos  revolucionarios “fuera del sistema”  o ciudadanos “antisistema”,  vamos y les seguimos “el royo”. ¿Se dan cuenta cómo está dentro de nuestra naturaleza premiar lo “competitivo” y lo “productivo”?. Esto no es ninguna “paranoia” de este servidor, ya que ya se ha establecido un término para designar tal actitud que se presume  como principal causa de la desigualdad social y económica de este planeta. El término es capitalismo cognitivo. ¿Se dan cuenta como  “el criticado sistema” somos todos? Las subdivisión de “gente de números” y “gente de letras”  y que se valore más a los primeros no es falso, quizás solo sea un estereotipo, pero más adelante hablaré de ellos.

Es curioso ver más hechos empíricos (igualmente contrastados por investigaciones que no plasmo aquí por espacio) como que hay menos mujeres “de números”. ¿Recuerdan? fue un hombre el que plantó una valla y dijo “esto es mío” pero dudo que una mujer que pasara por ahí no se quedara impresionada por su “competitivo y exitoso” acto, reforzando así su conducta, como diría un psicólogo.

Esto en pequeña escala no es real, los hombres no van pensando en hacer una fortuna desde que se levantan hasta que se acuestan (bueno, los magnates financieros si) y si lo hacen, les puede dar bien igual impresionar a ninguna mujer, al igual que estas tienen un sinfín de más cosas en la cabeza que sentirse atraídas por tales caracteres. Esto son estereotipos, solo estereotipos, pero los datos sociológicos informan de que los estereotipos son estadísticamente ciertos. Que las mujeres se sienten atraídas por los hombres con liderazgo y mayor estatus es un estereotipo, que los hombres nos sentimos mejor cuando tenemos el poder  es un estereotipo, que “dos tetas tiran más que dos carretas” también lo es. Deduzcan ustedes mismos este silogismo. La productividad sigue mandando. Uno de letras nunca va a ser un ingeniero de telecomunicaciones que diseñe un nuevo procesador, sin embargo uno de números sí. Uno “de números” jamás le va a interesar este artículo, a uno de letras le gustará escribirlo. Algo me dice que los grandes inversores que manejan Wall Street y tejen los hilos de la debacle mundial también son de números y no creo que a ninguno de esos magnates financieros les interese leer esta clase de artículo que habla sobre solidaridad, cambios ideológicos y otras “maricionadas”. ¡Bah! cosas abstractas sin beneficio, pensarían…La productividad sigue mandando. Y a mi juicio no saldremos del hoyo mientras siga mandando y prevaleciendo todo lo que ayuda a la maquina del consumo y la economía seguir en marcha. Una maquina enferma de productividad y perfección. Eso es lo que somos.

Es posible que esta sociedad camine hacia un mundo mejor el día que todos y cada uno de nosotros sepa reconocer sus virtudes, pero también sus defectos. Puede que algún día saltemos por encima de los prejuicios. Puede que algún día entendamos que debemos  dejar de comprar iphones, ¡demostremos que no nos importa ser diferentes! Revolucionamos la sociedad, pero no cómo hasta ahora, seamos un verdaderos revolucionarios y hagámoslo de “abajo a arriba” y no al revés evitando dar lugar a guerras o debacles peores para todos. Dejemos de ser ese vecino con miedo a sentirse desplazado por el resto de la comunidad, primero usted, después España, después el mundo.

¡Que tontería! Estarán pensando ustedes…cómo si todo se solucionara dejando de comprar productos “no básicos”. Pero sepan una cosa, es la misma razón por la que ustedes no se atreven a hacerlo, la misma, por la cual España, aún sin poder y a costa de las clases sociales más pobres, decide continuar en esa comunidad “financiera” de vecinos que ya se le queda grande. La misma razón, el miedo a la exclusión, el miedo al rechazo y las posibles consecuencias negativas futuras impredecibles.

Demos un ejemplo a los que tejen los hilos de que nos es más importante ser que aparentar,  puede que ese día los magnates financieros dejen de decir ¡compro!, puede que ese día las grandes corporaciones, sin esa financiación, se hundan y ocupen su lugar los servicios públicos, del estado y de todos para todos. Puede que consigamos un bienestar mínimo para todo el mundo sin necesidad de evitar desigualdades inmutables en nuestra naturaleza. Quizás ese día se valoré a las personas por lo que son y no por lo que ganan. Quizás ese día se entienda que todos somos eslabones necesarios. Desde el agricultor hasta el político, desde el humilde hasta el cínico. Pero ambos aceptando su condición. Su condición de menos inteligente por parte del agricultor y su condición de narcisista por parte del político. Aunque no nos guste al principio. Si no nos gusta es por prejuicios culturales. Y estos se modifican con el tiempo. ¡¿Que es narcisista?!¡Una etiqueta! Cargada de afectos negativos cómo la prepotencia y el cinismo, ¡¿Qué es ser humilde?! Otra etiqueta cargada de afectos negativos como el fracaso económico y eso sí, a diferencia del narcisista, cargada por algo más que afectos, cargada de hechos negativos como es una renta baja culpable de su supervivencia. Cambiemos los hechos y desaparecerán los afectos negativos. Quizás cuando nos percatemos de que todos somos absolutamente necesarios no necesitemos recurrir al otro 60% de vida porque dejaremos de robarnos entre nosotros lo que nunca nos ha pertenecido. Pero el humilde consciente de su humildad y el cínico consciente de su cinismo. Ambos conscientes, ambos libres de decidir su destino. Porque aceptarse no es lo mismo que resignarse. Quizás ese día nos dejemos de medir por nuestros sueldos y nos midamos por nuestra autorrealización. Quizás entonces hagamos uso de una libertad y competencia humanas mucho más sanas.

Puede que ese día los sueldos dejen de ser sueldos y solo sean el dinero que mueve los servicios del mundo, pero no a las personas que llevan tales servicios. Quizás ese día a un político o un alto ejecutivo le dé igual cobrar lo mismo que un carnicero porqué sabe que ese es su sitio, su motivación y su finalidad. Ambos necesarios. Va siendo hora de entender que “pobre” es solo una etiqueta a la que equivocadamente hemos atribuido el significado de fracasado y “rico” otra etiqueta a la que le hemos atribuido el significado de exitoso.  Y lo hemos hecho por la simple razón de que “el pobre” produce menos y “el rico” produce más. Pero cuando las estadísticas te dicen que es la excesiva productividad la que nos va a llevar a la debacle, entonces empezamos a reflexionar sobre dichas etiquetas. Hay que reformularlas, hay que modificar “pobre” por “menos productivo” y “rico” por “más productivo”. Y entender que la productividad solo es beneficiosa para todos cuando está en compensación al PIB y esto se traduce en que hay que disminuir dicha productividad. ¡Anda! si ahora va a resultar que los realmente necesarios para el equilibrio son “los pobres”, perdón “menos productivos”. Quizás el día que los que ponen las leyes entiendan esto, los sueldos sean mucho mas equiparados y los humildes (menos productivos) puedan serlo sin ver peligrar su autoestima, o peor, su supervivencia y mientras, los “inteligentísimos trabajadores compulsivos” (más productivos) puedan también serlo sin temer por su soledad, su estrés o el “vacío que sienten”. A lo mejor en ese momento el improductivo abandona su baja autoestima y el productivo su estrés. Solo a lo mejor, solo puede, solo quizás. Como he dicho estas no son soluciones comprobadas, solo reflexiones. Reflexiones quizás. Solo quizás.

Solo ese  utópico día nuestros defectos serán lo que lleva gritando, no la religión, sino la evolución de nuestra especie durante siglos. Grito ahogado de que nuestros defectos nunca han dejado de ser la clave. Grito ahogado de que nunca han dejado de ser defectos perfectos.


Porque solo gracias a sistemas defectuosos hemos hallado las soluciones para mejorar el mundo. Porque solo en las épocas de crisis aumenta la empatía entre las personas. Porque solo después del genocidio judío se establecieron los derechos humanos y solo después de la crítica situación que estamos viviendo todos los españoles y cada día más países, víctimas, no de un solo gobierno, sino de una ideología de gobierno globalizada y desfasada  se podrá llegar a la solución, o hacerles llegar a la solución, a aquellos que, sin defectos en sus despachos ovales, quieren, pero no pueden reflexionar sobre ello.


Jesús García Muñoz



....GAME OVER PRODUCTIVOS....

FIN DEL JUEGO




Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”Mateo 5:3



. . .”Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, un amo de casa, que salió muy de mañana para contratar obreros para su viña. Cuando hubo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo también cerca de la hora tercera, vio a otros que estaban de pie desocupados en la plaza del mercado;  y a aquellos dijo: ‘Ustedes también, vayan a la viña, y les daré lo que sea justo’. De modo que ellos se fueron. Él volvió a salir cerca de la hora sexta, y de la nona, e hizo lo mismo. Finalmente, salió cerca de la hora undécima y halló a otros de pie, y les dijo: ‘¿Por qué han estado de pie aquí desocupados todo el día?’. Le dijeron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. Les dijo: ‘Ustedes también vayan a la viña’. ”Cuando empezó a anochecer, el amo de la viña dijo a su encargado: ‘Llama a los obreros y págales su salario, procediendo desde los últimos hasta los primeros’. Cuando vinieron los hombres de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.  Por eso, cuando vinieron los primeros, concluyeron que ellos recibirían más; pero ellos también recibieron pago a razón de un denario.  Al recibirlo, se pusieron a murmurar contra el amo de casa  y dijeron: ‘¡Estos últimos trabajaron una sola hora; no obstante, los hiciste iguales a nosotros que soportamos el peso del día y el calor ardiente!’.  Mas él, respondiendo a uno de ellos, dijo: ‘Amigo, no te hago ningún mal. Conviniste conmigo por un denario, ¿no es verdad?  Toma lo tuyo y vete. Quiero dar a este último lo mismo que a ti.  ¿No me es lícito hacer lo que quiero con mis propias cosas? ¿O es inicuo tu ojo porque yo soy bueno?’. De esta manera los últimos serán primeros, y los primeros, últimos”.
(Mateo 20:1-16)