"Hamid sabe que no sirve de nada luchar contra el
inconsciente colectivo. Los tonos, los accesorios, los tejidos, los supuestos
actos benéficos de la Superclase, los libros que se publican, la música que
suena en la radio, los documentales de ex políticos, las nuevas películas, el
material que se usa para hacer zapatos, los sistemas de abastecimiento de
coches, los abajo firmantes para los congresistas, los bonos que venden los
mayores bancos del mundo, todo parece estar concentrado en una sola cosa: salvar
el planeta. Se están creando fortunas de la noche a la mañana, las grandes
multinacionales consiguen espacios en la prensa gracias a alguna que otra
acción irrelevante en esa área, organizaciones no gubernamentales sin
escrúpulos ponen anuncios en poderosas cadenas de televisión y reciben cientos
de millones de dólares en donaciones, porque todos parecen absolutamente
preocupados por el destino de la Tierra.
Cada vez que veía en los periódicos o en las revistas a los
políticos de siempre utilizando el calentamiento global o la destrucción del
medio ambiente como plataforma para sus campañas electorales, pensaba para sí:
«¿Cómo podemos ser tan arrogantes? El planeta fue, es y será siempre más fuerte
que nosotros. No podemos destruirlo; si traspasamos una determinada frontera,
nos eliminará por completo de su superficie, y seguirá existiendo. ¿Por qué no
hablan de "no dejar que el planeta nos destruya"?»
Porque «salvar el planeta» da sensación de poder, de acción,
de nobleza. Mientras que «no dejar que el planeta nos destruya» puede
conducirnos a la desesperación, a la impotencia, a la verdadera dimensión de
nuestras pobres y limitadas capacidades."
“Ni fu ni fa”. Cansados de votar en un sistema democrático sin
diversidad alguna. Cansados de que nos digan que, nosotros el pueblo, tenemos
el poder. En realidad no hay poder de decisión ninguna. Cualquiera con un mínimo
interés se percata que todo el sistema no es más que un juego muy bien montado.
El 15-M, tomas del congreso, manifestaciones sindicalistas… un clima de
relativa movilización pero con “el coraje” por bandera. La bandera de “la
utilidad” se ha perdido con los años, sobretodo después de pasar por el que
muchos presumían como un gobierno de “izquierdas”. Ya se nos acaban las excusas, ya se nos acaban “las cabezas
de turco”. Como reza un tema musical del grupo de Punk “Rise Against”; “Todos los hombros sobre los que podíamos llorar se
han ido”. Quizás algo implícito en
nuestras cabezas nos esté gritando que la desigualdad
social es un asunto independiente y mucho más grande que los sistemas políticos. Quiere decir esto
que debamos quedarnos pasmados viendo cómo la clase dirigente nos pasa por
encima al resto. Muchos opinan que sí. Yo opino que no. Pero desde el punto de
vista psicológico el equilibrio social va más allá de partidos políticos de
distintos bandos, sean de centro, de derecha o incluso de izquierda.
Este artículo no aspira a encontrar una solución
(que en mi subjetiva y personal perspectiva se encuentra en el interior de
todos y cada uno de nosotros) ya que no hay investigación socio-psicológica al
respecto. Lo que si aspiro es a hacerles llegar las auténticas causas del
desequilibrio social (para lo que si hay
estudios al respecto) y que están muy lejos de las manos de los políticos, como
es tendencia pensar. Lo que sin embargo si esta en sus manos es mantener
ocultas las verdaderas causas de dicho desequilibrio. Causas que para llegar a
entenderlas les recomiendo leer el artículo siempre desde una perspectiva
evolutiva de la especie humana, entendiéndola en términos globales y
estadísticos, que son los que marcan la diferencia, y nunca interpretando cada
afirmación de forma individual o personal y a pequeña escala sino desde el
precepto de que “las personas nos influimos entre todas y eso da lugar a efectos mariposa”. Como les decía, lo que sí
está en manos de los políticos es mantener ocultas dichas causas. Y eso, amigos, a mi juicio, si es un hándicap para
salir del hoyo en el que todos nos
hemos metido, o mejor dicho, del que nunca hemos salido.
En
mi artículo anterior "La desafección política"comentaba las ideas que los políticos, con los medios de comunicación cómo gran aliado,
nos meten en la “sesera”. Porque sí, como pueden ver en el gráfico, los medios
de comunicación tienen claras inclinaciones políticas. ¿Por qué será?
Ideas con el objetivo de
crear el fenómeno de indefensión
aprendida que explico en el artículo anterior. Ideas tales como: “el futuro
puede ser peor”, “tenemos lo que nos merecemos”
o “que hemos vivido muy bien, nos hemos endeudado y ahora tenemos que
sacrificarnos”.
Podríamos criticar a los
políticos de interés propio al
pronunciar estas frases. Yo les criticaría únicamente por crear indefensión aprendida y avivar la llama
de la ignorancia y el desconcierto para tenernos bien “ataditos” y manejables.
No es poco. Pero… ¿y si les dijera que cuando las personas nos plantemos y
dudamos de la utilidad de nuestras
manifestaciones, huelgas e
insurrecciones no fallamos en la duda? ¿Y si les mostrará en esta artículo que algo instintivo nos dice que la raíz del
problema no está puramente en la política sino en la naturaleza de cada uno de nosotros aunque no lo percibamos? ¿Y si
les dijera que esas frases tiene una base y una realidad psicológicamente cierta?
Estamos hablando de
investigaciones que no tienen ningún interés político. ¿Cuánto se indignarían si
les dijera que cuando un político dice que hemos sido todos los que nos hemos endeudado lleva más razón que un santo?
Esto puede parecer trivial, pero es el hecho de que “si la mayoría de nosotros pudiéramos endeudarnos, lo haríamos” la raíz
del bipartidismo, el cual no nace por casualidad o para jugar con los
ciudadanos, sino como un sistema
autorregulador de la ambición y necesidad
de estatus humana que florece en cada periodo de gobierno de izquierdas. La
derecha no es el problema sino nuestra naturaleza humana. Ambiciosa. Pero al
igual que ambiciosos somos libres y nos agarramos a nuestra necesidad más
preciada cuando la vemos en peligro,la
libertad. Y entonces hacen aparición en escena los partidos de izquierdas. Una alternancia entre gobiernos a lo largo del tiempo y en función de las fluctuaciones económicas que no son más que las fluctuaciones de la ambición humana. Pero más adelante profundizaré en esto.
Nuestra democracia, el sistema
bipartidista. Todo esto que estamos viviendo, todo esto por lo que protestamos
día a día, manifestación a manifestación no es más que la “menos mala” de las estrategias
económicas que nuestra desgraciada y ambiciosa especie ha
sabido montar para asegurar una estabilidad y bienestar colectivo de un país desde
que hace miles de años un hombre, y no una mujer seguramente, decidió plantar
una valla y decir “esto es mío”.
Criticamos a los gobernantes de
derechas de políticas liberales, de salir a Europa a hacer compras y negocios
cuando los más pobres se mueren literalmente de hambre en España. Pero el
problema es que España no es otra cosa que un miembro más de una comunidad de
vecinos que entona al unísono cada día “el tonto el último” en wall street. Cada día un pobre inversor
asustado por perderlo todo dice ¡vendo!, pero estos no son el problema. El
problema son los que ya con una buena suma de beneficios va y dice ¡compro! Y
así se da lugar al gran embolsamiento actual de dinero “imaginario” bancario
que actúa de “tira y afloja” entre países creando una especie de “guerra fría”
monetaria, o mejor dicho, de lo que mueve todo esto, una guerra fría de poder.
España durante el gobierno de
centro-izquierda no ha sido más que ( relativa y metafóricamente hablando) un
buen padre de familia que viendo a sus hijos pasar hambre, como todo buen,
desinteresado y altruista padre ha dado de comer a todos sus hijos y procura de
que no les falte de nada. Véanse los 8.000.000.000 € destinados a obra pública,
aunque después se gestionaran de una forma tan ineficaz que hiciesen revolverse
en su tumba al economista Keynes. Pero el problema no fue esta atención a lo
público, sino que, a esta ,se le sumo el estallido de la burbuja inmobiliaria y
financiera y el estado no era más que un títere de la banca y de los “tira y
afloja” de la misma, ya muy lejos del margen de acción de gobiernos españoles.
Pero el problema no es que el gobierno tuviera un arrebato Keynesiano. El
problema no es que lo hiciera, de hecho es el ideal de todos que lo haga. El
problema es que mientras que este vecino llamado España se aseguraba de que
todo estaba en equilibrio en casa, el resto, ya había salido
de compras. Y traían consigo bolsas llenas de inversiones, grandes
corporaciones con más poder que los propios estados, flujos de capitales,
dinero bancario…y también deudas. Nuestro vecino España, por apenas descansar
un rato, ya se empieza a quedar atrás, aprueban derramas que él no puede pagar
y ya solo le queda una opción “adaptarse o morir” y es entonces cuando, a costa
de todos sus hijos desvalidos, decide subirse con el resto de vecinos , de
nuevo , a la moto del consumo y la economía. Quizás pierda el aprecio de algunos de sus hijos, quizás quieran
crucificarle, tomar el congreso… pero ya no se sentirá rechazado y distinto del resto y habrá “salvado los muebles”. Ya
vendrá “tito Rubalcaba” a recuperar su aprecio con buenas dosis de demagogia.
Esa comunidad de vecinos
de la que hablaba no es más que el mercado
financiero en el que estamos inmersos. Los políticos y los gobernantes solo
son “títeres” de la economía y de los grandes inversores que la manejan. Los
economistas “se hacen los suecos” al contemplar como la deuda pública mundial se mantiene en aumento. Como muestran las
siguientes gráficas escalonadas hacia
abajo al mismo tiempo que aumenta la
productividad, disminuye el PIB.
En las siguientes gráficas se muestra cómo en
los EEUU la cosa es aún más
ejemplificante de que a más avances, productividad, consumo, inversión y
progreso más endeudamiento. Es decir, los vecinos de la comunidad que más
contribuyen a la máquina de la economía
y el consumo (EEUU al frente), serán los que más deuda pública acarreen y
con ella sube el listón para el resto
de vecinos y el precio de las “derramas”
que el resto de pobrecitos no pueden afrontar…no importa siempre quedarán los recursos del tercer mundo, piensa el
gigante estadounidense…Y yo me pregunto ¿Y cuando estos se agoten? ¿Marte? ¿La
NASA? ¡Venga! ¡Más inversión!
El
poder no lo tiene el estado, el poder lo tiene alguien que tiene más dinero que
el propio estado,las grandes corporaciones,
el poder para que cada uno de los vecinos mantenga el listón del resto. Es como
si nos hubiéramos subido a una bicicleta que si paras de pedalear se estanca,
pero todos saben que va directa a hacia un precipicio. Los políticos y
economistas prefieren no ver el precipicio (y menos aún hacérselo ver a
nadie…cundiría el pánico, piensan) y en lugar de eso incentivan “el pedaleo”,
incentivan el consumismo con más
publicidad y más marketing. ¿Acaso creen que los tacones de los zapatos de las mujeres cambian de un año para otro
por moda? No amigos, es para que no
paremos de consumir. Pero nada, sigamos comprando nuevos modelos de todo;
nuevos iphones, nuevos zapatos, nuevos coches. En fin, aun con todo el esfuerzo
de intentar ser conservadores nos
toparíamos con la estrategia de la obsolescencia
programadade manera que aunque no quisiéramos comprarnos un nuevo
ordenador, este está programado para estropearse en un más que medido periodo
de tiempo y entonces el individuo que, pongamos necesita el PC para su trabajo, se siente socialmente excluido (más
teme ser diferente al resto) de su grupo (obsolescencia
percibida) y compra uno nuevo.
El hecho de que las grandes corporaciones
tengan el poder y que nosotros se lo
sigamos dando comprando sus productos está directamente relacionado con la
devaluación del estado y, por tanto, del dinero público que bien podría ser
para sanidad, educación u otros servicios
de mantenimiento.
«Si la gente hoy no es lo feliz que pudiera ser, en gran parte se debe
al déficit de mantenimiento del nivel biológico y al déficit de servicios de
mantenimiento» Eduard Punset.
La gente de a pie en cada manifestación, en cada huelga…se
apoya en “posibles y utópicas nuevas
soluciones” y “nuevas estructuras de
gobierno” para protegerse… para proteger su autoestima, su situación, su
desempleo, sus pésimas condiciones… pero estas soluciones, en manos de
economistas y políticos, no llegan. Estas, en manos de académicos, tampoco. Sin
embargo si llegan argumentaciones basadas en datos empíricos como la que cito a
continuación:
[...]
En la Visión Trágica, tradiciones como la
religión, la familia, las costumbres sociales, los usos sexuales y las
instituciones políticas son una síntesis de técnicas comprobadas con el tiempo
que nos permiten funcionar ante las deficiencias
de la naturaleza humana. Son tan aplicables a los seres humanos de hoy como
lo fueron cuando se desarrollaron, aunque nadie pueda explicar hoy sus
principios rectores. Por imperfecta que pueda ser la sociedad, debemos evaluarla
teniendo en cuenta la crueldad y la privación del pasado real, no la armonía y
la riqueza de un futuro imaginado. Tenemos la suerte de vivir en una sociedad
que más o menos funciona, y lo
prioritario para nosotros debería ser no estropearla, porque la naturaleza
humana siempre nos deja tambaleándonos al borde de la barbarie. Y como nadie es
lo suficientemente listo para prever la conducta de un solo ser humano, y no
digamos la de millones de ellos que interactúan en una sociedad, debemos
desconfiar de cualquier fórmula para cambiar la sociedad de arriba abajo, porque es probable que conlleve unas consecuencias
imprevistas que sean peores que los problemas para cuya solución se diseñó. Lo
mejor que nos cabe esperar son unos cambios progresivos que se reajusten continuamente de acuerdo con
la retroalimentación sobre la suma de sus consecuencias buenas y malas. Se
sigue también que no debemos aspirar a resolver problemas sociales como la delincuencia o la pobreza, porque en un
mundo deindividuos que compiten, lo
que una persona gane puede ser lo que otra pierda. Lo mejor que podemos hacer
es equilibrar los costes.
[...]
Las perennes
limitaciones de la naturaleza humana demuestran la futilidad de las
revoluciones políticas que se basan únicamente en las aspiraciones morales de
los revolucionarios. En palabras de la canción de The Who sobre la revolución:
«Meet the new boss; sameas the old boss «Aquí tienes al nuevo jefe; igual que
el antiguo.»
Sowell señala que el marxismo es un híbrido de las dos visiones.
Invoca la Visión Trágica para interpretar el pasado, cuando anteriores modos de
producción no dejaban más opción que las formas de organización social
conocidas como «feudalismo» y «capitalismo».
Pero invoca una Visión Utópica
para el futuro, según la cual podemos configurar nuestra naturaleza en la
interacción dialéctica con el medio material y social. En ese nuevo mundo, las
personas estarán motivadas por la autorrealización
y no por el interés propio, por lo que podremos realizar el ideal de «De cada
uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades». Marx dijo que una
sociedad comunista sería la
auténtica solución al antagonismo entre el hombre y la naturaleza, y entre el
hombre y el hombre; es la auténtica solución al conflicto entre existencia y
esencia, objetivización y
autoafirmación, libertad y necesidad, individuo y especie. Es el acertijo de la
historia resuelto «Una teoría magnífica, pero aplicada a una especie equivocada
».
«Dos hurras por la
democracia», proclamó E. M. Foster.«La democracia es la peor forma de gobierno,
excepto todas las demás formas que se han ensayado», dijo Winston Churchill.
Son elogios de la Visión Trágica. Pese a todos sus fallos, parece que las
democracias liberales son la mejor forma de organización social a gran escala
que nuestra lastimosa especie haya concebido.
Proporcionan más
comodidad y libertad, más vitalidad artística y científica, una vida más larga
y segura, y menos enfermedades y contaminación que cualquiera de las alternativas.
En las democracias modernas no existen las hambrunas, casi no se declaran la
guerra entre ellas y son la principal aspiración de las personas de todo el
mundo que votan marchándose por tierra o por mar. El moderado éxito de las
democracias, al igual que los fracasos de las revoluciones radicales y de los
gobiernos marxistas, se reconoce hoy ampliamente y puede servir como otro test empírico para las teorías rivales de
la naturaleza humana.
[...]
¿Qué está pasando? El
hecho de que la izquierda y la derecha actuales abracen la psicología
evolutiva, después de décadas de vilipendiarla, demuestra dos cosas. Una es que
los hechos biológicos están
empezando a cerrar el paso a filosofías políticas convincentes.
La creencia de la
izquierda de que la naturaleza humana se puede cambiara voluntad y la creencia
de la derecha de que la moral se basa en que Dios nos dota de un alma
inmaterial se están convirtiendo en empeños insostenibles ante el gigante de la
ciencia.
[...]
Una izquierda
darwiniana es el intento más sistemático de planificar el nuevo alineamiento. Dice
Singer: «Es hora de que la izquierda se tome en serio el hecho de que
provenimos de los animales, y de que llevamos las pruebas de nuestra herencia, no sólo en nuestra anatomía y
nuestro ADN, sino también en nuestra conducta». Para Singer esto significa reconocer los límites de la naturaleza
humana, que hace de la perfectibilidad de la humanidad una meta imposible.
Y significa reconocer los componentes específicos de la naturaleza humana.
Entre ellos, el interés propio, que
implica que los sistemas económicos competitivos funcionarán mejor que los
monopolios estatales; el instinto de la dominación, por el que los gobiernos poderosos son vulnerables a
los autócratas desmesurados; el
etnocentrismo, que pone a los movimientos nacionalistas en peligro de cometer
discriminación y genocidio; y las diferencias
entre los sexos, que deberían moderar las medidas de una rígidaparidad de
género en todos los ámbitos de la vida.
[...]
El problema, dice
Frank, es que las personas poseen unas ansias
de estatus. Su primer impulso es gastar el dinero de forma que los demás lo
puedan observar (casas, coches, vestidos, una educación selecta), y no de forma
que sólo ellos lo conozcan (atención médica, seguridad en el empleo, planes de
ahorro). Lamentablemente, el ahorro es un juego de suma cero, de modo que
cuando todo el mundo dispone de más dinero para gastar en coches y casas,
aumentan unos y otras pero la gente no es más feliz que antes.
Como los jugadores de
hockey, que aceptan llevar casco sólo si existe una norma que obligue a sus
oponentes a llevarlo también, las personas podrían aceptar unas normas que
obligaran a todo el mundo a pagar por unos beneficios ocultos, como la atención
médica, que les hacen más felices a la larga, aunque tales normas sean a
expensas del salario disponible. Por la misma razón, dice Frank, estaríamos
mejor si impusiéramos un impuesto muy
graduado al consumo, que sustituyera al actual impuesto graduado a la
renta. Un impuesto al consumo amortiguaría la inútil carrera por unos coches,
unas casas y unos relojes cada vez más espléndidos, y compensaría a las
personas con unos recursos que está
demostrado que aumentan la felicidad; por ejemplo, el tiempo de ocio, unas
calles más seguras y unas condiciones de desplazamiento y de trabajo más
agradables.
Steven Pinker. La Tabla Rasa. La negación moderna de
la naturaleza humana.
Este fragmento corresponde a una
obra de psicología evolutiva
realmente controvertida, conocida por hacer prevalecer lo innato frente a lo adquirido.
Esto es; “lo que somos es más importante
que lo que podemos llegar a ser”. En
otras palabras, el que nace en una clase social pobre muere pobre. Nada de
estudios superiores, nada de lujos, nada de grandes aspiraciones. Pero como he
dicho, esto es por lo que es conocida y no
por lo que realmente intenta explicar la obra. La obra solo intenta hacer
escuchar la voz acallada de lo innato que
tanto nos quema a todos. Y nos quema por la simple razón de que no nos gusta
reconocer nuestras limitaciones e innato es sinónimo de eso, de limitaciones.
Y como gran baluarte empírico de
dichas limitaciones se recalca un dogma principal a lo largo de la obra de más
de 750 páginas llenas de cientos de argumentos y contraargumentos de distintos
académicos, filósofos, artistas, políticos, economistas y científicos. Dicho
dogma dice que genéticamentesomos un 40-50% innato y un 50-60%
adquirido. Esto varía según las características o rasgos de los que
hablemos. Por ejemplo el CI (cociente intelectual) es el rasgo más estable de
una persona y que menos varía a lo largo de su vida. Es decir, en ningún
momento hace prevalecer lo que somos
a nuestras aspiraciones, simplemente
deja muy claro que la razón de
nuestros problemas, de nuestra infelicidad y de la necesidad de sistemas
bipartidistas (aunque nos pesen) es que hasta ahora siempre hemos escuchado
demasiado a nuestras aspiraciones en
lugar de a lo que somos. ¿Quiere esto
decir que debamos renunciar a nuestras aspiraciones? Yo no lo creo. Jamás. La
obra tampoco lo defiende. Eso sería renunciar al bien más preciado humano, la
libertad. Nuestra rendición y nuestra
perdición. Pero no por ello la culpa se concentra en Rajoy, en un magnate
financiero que bien podríamos ser cualquiera de nosotros si hubiéramos nacido
en su “sino” o en los jefes de las grandes corporaciones más que en el ser humanoy en su naturaleza. Naturaleza psicológica.
Coartar nuestras aspiraciones, dado el sistema en el que vivimos, es
renunciar a un 60% de vida que puede
significar la diferencia entre ser mileurista o un empresario de extenso
curriculum, puede significar la diferencia entre acabar desempleado y sin
familia a llegar al sueño americano del chalet con perro y la parejita de
niños, puede significar la diferencia entre ser un mediocre o un director de
una exitosa corporación mundial o sencillamente la diferencia entre ser un
indigente o tener un sueldo y una familia. En definitiva puede significar la
diferencia entre ser libre de decidir tu
propio destino y no serlo. Pero el coste no es no solo la propia felicidad a veces, sino el
desequilibrio de la sociedad.
Algunos pensarán que lo que están
leyendo es una total barbaridad dialéctica. Algunos pensarán que estoy
proponiendo la sociedad que imaginó Aldous Huxley en su famoso “Mundo Feliz”. Pero
para nada es así, como dije al comienzo del artículo solo me estoy limitando a
exponer las causas de la desigualdad
social no ha descubrir las soluciones de la misma. Aunque a pesar de que no
me quiera mojar seguro que ustedes ya están reflexionando.
¿No será que el gran error siempre ha sido evitar
la desigualdad? ¿Porque nos
empeñamos en dejar de ser diferentes si son nuestras diferencias lo que hace
que los engranajes de la maquina del mundo funcionan con armonía? ¿Por qué nos
emperramos en ser como el resto, si es precisamente en esa búsqueda dónde
perdemos nuestra esencia? Y posiblemente nuestra felicidad más plena… ¿Estoy
diciendo que no se deba evitar la pobreza? No.Las diferencias en calidad de vida se deberían evitar, las diferencias en lo que somos no.Estoy diciendo que igual que hay "bomberas" (y no solo"bomberos") hay "enfermeros" (y no solo "enfermeras").Estoy diciendo que el mundo esta perfectamente creado para poder vivir en armonía.Estoy diciendo que somos unos seres únicos en complicarnos la existencia .Estoy diciendo que dejemos de vivir guiados por estereotipos y por "los debería ser" para vivir nuestra propia, individual e intransferible vida y dejar a los demás vivir la suya con respeto y sin prejuicios hacia sus diferencias. También estoy diciendo que igual que hay
ricos con hijos tontos hay pobres con hijos listos. Y esto se puede generalizar
a los rasgos de la personalidad, físicos, motivacionales, cognitivos o el sin
fin de cosas que nos hace ser quien somos
y nos diferencia de los demás, aquello por lo que discutimos con los demás,
incluidos nuestros propios padres o nuestra propia pareja, pero también aquello
por lo que esas personas nos son más importantes que el resto en nuestra vida,
por sus rasgos innatos.
Esto es un mazo, pero es así, y
les pondría otro fragmento de la obra anterior que arroja datos estadísticos
sobre esa cuestión si mi artículo no empezara a ser kilométrico. Crean lo que
quieran, ciérrense como hasta ahora en su coraje, ignoren el peso de lo innato,
censuren este artículo y no acepten sus limitaciones. Pero recuerden, quizás
sus hijos tampoco sean más felices siguiendo sus pasos por el simple hecho ser
sus hijos. Como he dicho nuestros hijos solo heredan un máximo del 50% de
nuestras capacidades o rasgos. O quizás
sean ustedes mismos los que se den cuenta que son unos infelices porque se
empeñaron en seguir los pasos de sus padres (mejores o peores, exitosos o
mediocres) o de sus amigos por miedo al rechazo, por miedo al ser diferentes,
por miedo a un sistema que no premia
ni paga la diferencia, solo paga al
productivo, (más salario) solo paga a
aquel que contribuye más a la maquina
del consumo y a la economía. Reforzando su conducta e inhibiendo la de los
que no pueden contribuir, como diría un psicólogo.
La clave, en mi humilde opinión, no está en pensar que destino es mejor que cual ni en cuanto de libres somos para decidirlo, sino en que todos nosotros entendamos y trasmitamos (con los sistemas legales, políticos, judiciales, económicos y sociales en consonancia) que todos los destinos son igualmente válidos (y en consecuencia todos serán igualmente premiados y retribuidos por el gobierno siempre y cuando no violen los derechos humanos) y serán mejores en tanto y cuanto se hayan alcanzado. Y el simple hecho de tener que alcanzarlo ya nos da unos objetivos por los que competir.Nos da una libertad humana sin la cual perderíamos el interés por vivir.
Por lo tanto, hablo de un mundo que aún prevaleciendo lo innato frente a lo adquirido no se obvie la interacción de lo innato con el ambiente, ni el poder de las experiencias que vivimos, transformando incluso nuestro "paquete genético" ( modificando lo innato; pero no como una meta, sino como una consecuencia de la búsqueda de "lo más innato" que pesa en nosotros y aspirar a vivir acorde a ese estilo o esencia que nos define a cada uno de nosotros).Por ejemplo alguien cuya motivación (actitud innata) por salvar vidas humanas es superior a sus condiciones físicas (aptitud innata) para por ejemplo desempeñar una labor de "bombero". En dicha visión tampoco se ignoraría la aleatoriedad genética , recuerdan; "ricos" con hijos "tontos"; entender que "rico" y "tonto" solo son etiquetas para designar una categoría social.Categoría sociales de las que muchas veces huimos por convencionalismo o por los prejuicios negativos ligados a ellas.
Por lo tanto hablo de un mundo que no obvia el poder del ambiente ni la aleatoriedad genética, por lo tanto hablo de un mundo que está muy lejos de ser "el mundo feliz" de Aldous Huxley en el cual, cuando nacías ya estabas predestinado a un guión de vida ajeno a tu control personal. Una predestinación que echaba por tierra cualquier ilusión por vivir, cualquier posibilidad de decidir tu destino, que echaba por tierra tu libertad.Lo innato no coarta las auténticas libertades. Coarta libertades encaminadas a metas socialmente (y no personalmente) deseables.Metas lejanas de darnos una paz interior. Una paz interior que, en mi opinión, radica la auténtica libertad.(El debate eterno sobre el supuesto antagonismo entre paz y libertad tendría su fin en este razonamiento ). Auténtica libertad coartada por un sistema creado por nosotros mismos. Creado por no entender esta importante distinción.Distinción entre lo que nos hace mejores según una cultura determinada y lo que nos hace realmente felices.La pregunta seria ¿Podemos vivir en un mundo con tantas culturas como personas la habitan?.Lo que si se, es que nada de esto será posible si esta distinción no es entendida por todos nosotros; con los sistemas legales, judiciales, políticos, económicos y sociales en consonancia entendiendo y trasmitiendo este razonamiento y ejecutando los sistemas legales autorreguladores necesarios, del mismo modo que se inventaron las prisiones, los juicios o los sistemas bipartidistas.Porque todos comparten un mismo objetivo, paliar las deficiencias de la naturaleza humana y ayudarnos a ser más felices. Y nuestra mayor deficiencia es que en la tarea de ser felices siempre tendemos a "copiarnos de el de al lado" sin percatarnos de que las preguntas están cambiadas de orden.
Pero de momento, está distinción no se ejecuta, los sistemas se rigen por los mismos criterios, no cedemos ante un sistema que premia al más "fuerte" y desprestigia al "débil", ceder sería perder la libertad de hacerte escuchar, sería morir como individuo.El problema es el sistema que no premia ni paga la diferencia solo aquel que contribuye más a la máquina del consumo y la economía.¿Será por eso que siempre se valora más a “los de números”
que a “los de letras”? Y nosotros, que orgullosos nos autoproclamamos revolucionarios “fuera del sistema” o ciudadanos “antisistema”, vamos y les seguimos “el royo”. ¿Se dan cuenta
cómo está dentro de nuestra naturaleza premiar lo “competitivo” y lo
“productivo”?. Esto no es ninguna “paranoia” de este servidor, ya que ya se ha
establecido un término para designar tal actitud que se presume como principal causa de la desigualdad social
y económica de este planeta. El término es capitalismo
cognitivo. ¿Se dan cuenta como “el criticado
sistema” somos todos? Las subdivisión
de “gente de números” y “gente de letras” y que se
valore más a los primeros no es falso, quizás solo sea un estereotipo, pero
más adelante hablaré de ellos.
Es
curioso ver más hechos empíricos (igualmente contrastados por investigaciones
que no plasmo aquí por espacio) como que hay menos mujeres “de números”. ¿Recuerdan?
fue un hombre el que plantó una valla y dijo “esto es mío” pero dudo que una mujer que pasara por ahí no se
quedara impresionada por su “competitivo y exitoso” acto, reforzando así su
conducta, como diría un psicólogo.
Esto en pequeña escala no es
real, los hombres no van pensando en hacer una fortuna desde que se levantan
hasta que se acuestan (bueno, los magnates financieros si) y si lo hacen, les
puede dar bien igual impresionar a ninguna mujer, al igual que estas tienen un
sinfín de más cosas en la cabeza que sentirse atraídas por tales caracteres.
Esto son estereotipos, solo estereotipos, pero los datos sociológicos informan de que los estereotipos son estadísticamente ciertos. Que las mujeres se
sienten atraídas por los hombres con liderazgo y mayor estatus es un estereotipo, que los
hombres nos sentimos mejor cuando tenemos el poder es un estereotipo, que “dos tetas tiran más que dos carretas”
también lo es. Deduzcan ustedes mismos este silogismo. La productividad sigue mandando. Uno de letras nunca va a ser un
ingeniero de telecomunicaciones que diseñe un nuevo procesador, sin embargo uno
de números sí. Uno “de números” jamás le va a interesar este artículo, a uno de
letras le gustará escribirlo. Algo me dice que los grandes inversores que
manejan Wall Street y tejen los hilos
de la debacle mundial también son de números y no creo que a ninguno de esos
magnates financieros les interese leer esta clase de artículo que habla sobre
solidaridad, cambios ideológicos y otras “maricionadas”. ¡Bah! cosas abstractas
sin beneficio, pensarían…La productividad sigue mandando. Y a mi juicio no
saldremos del hoyo mientras siga mandando y prevaleciendo todo lo que ayuda a
la maquina del consumo y la economía seguir en marcha.Una maquina enfermade
productividad y perfección.Eso es
lo que somos.
Es posible que esta sociedad
camine hacia un mundo mejor el día
que todos y cada uno de nosotros sepa reconocer sus virtudes, pero también sus defectos.
Puede que algún día saltemos por encima de los prejuicios. Puede que algún día
entendamos que debemos dejar de comprar
iphones, ¡demostremos que no nos importa ser diferentes! Revolucionamos la
sociedad, pero no cómo hasta ahora, seamos un verdaderos revolucionarios y
hagámoslo de “abajo a arriba” y no
al revés evitando dar lugar a guerras o debacles peores para todos. Dejemos de
ser ese vecino con miedo a sentirse desplazado por el resto de la comunidad,
primero usted, después España, después el mundo.
¡Que tontería! Estarán pensando
ustedes…cómo si todo se solucionara dejando de comprar productos “no básicos”.
Pero sepan una cosa, es la misma razón por la que ustedes no se atreven a
hacerlo, la misma, por la cual España, aún sin poder y a costa de las clases
sociales más pobres, decide continuar en esa comunidad “financiera” de vecinos
que ya se le queda grande. La misma razón, el miedo a la exclusión, el miedo al
rechazo y las posibles consecuencias negativas futuras impredecibles.
Demos
un ejemplo a los que tejen los hilos de que nos es más importante ser
que aparentar,
puede que ese día los magnates
financieros dejen de decir ¡compro!, puede que ese día las grandes corporaciones, sin esa financiación, se hundan y ocupen su
lugar los servicios públicos, del estado y de todos para todos. Puede que
consigamos un bienestar mínimo para
todo el mundo sin necesidad de evitar desigualdades
inmutables en nuestra naturaleza. Quizás ese día se valoré a las personas por
lo que son y no por lo que ganan. Quizás ese día se entienda que todos somos eslabones necesarios. Desde el
agricultor hasta el político, desde el humilde hasta el cínico. Pero ambos aceptando
su condición. Su condición de menos inteligente por parte del agricultor y su
condición de narcisista por parte del político. Aunque no nos guste al
principio. Si no nos gusta es por prejuicios culturales. Y estos se modifican
con el tiempo. ¡¿Que es narcisista?!¡Una etiqueta! Cargada de afectos negativos
cómo la prepotencia y el cinismo, ¡¿Qué es ser humilde?! Otra etiqueta cargada
de afectos negativos como el fracaso económico y eso sí, a diferencia del narcisista,
cargada por algo más que afectos, cargada de hechos negativos como es una renta baja culpable de su
supervivencia. Cambiemos los hechos y desaparecerán los afectos negativos.
Quizás cuando nos percatemos de que todos somos absolutamente necesarios no
necesitemos recurrir al otro 60% de vida porque dejaremos de robarnos entre
nosotros lo que nunca nos ha pertenecido. Pero el humilde consciente de su
humildad y el cínico consciente de su cinismo. Ambos conscientes, ambos libres de decidir su destino. Porque
aceptarse no es lo mismo que resignarse. Quizás ese día nos dejemos de medir
por nuestros sueldos y nos midamos
por nuestra autorrealización. Quizás
entonces hagamos uso de una libertad y competencia humanas mucho más sanas.
Puede que ese día los sueldos
dejen de ser sueldos y solo sean el dinero que mueve los servicios del mundo,
pero no a las personas que llevan tales servicios. Quizás ese día a un político
o un alto ejecutivo le dé igual cobrar lo mismo que un carnicero porqué sabe que
ese es su sitio, su motivación y su finalidad. Ambos necesarios. Va siendo hora
de entender que “pobre” es solo una etiqueta a la que equivocadamente hemos
atribuido el significado de fracasado y “rico” otra etiqueta a la que le hemos
atribuido el significado de exitoso. Y
lo hemos hecho por la simple razón de que “el pobre” produce menos y “el rico”
produce más. Pero cuando las estadísticas te dicen que es la excesiva productividad la que nos va a llevar a la debacle,
entonces empezamos a reflexionar sobre dichas etiquetas. Hay que reformularlas,
hay que modificar “pobre” por “menos productivo” y “rico” por “más productivo”.
Y entender que la productividad solo es beneficiosa para todos cuando está en
compensación al PIB y esto se traduce en que hay que
disminuir dicha productividad.
¡Anda! si ahora va a resultar que los realmente necesarios para el equilibrio
son “los pobres”, perdón “menos productivos”. Quizás el día que los que ponen
las leyes entiendan esto, los sueldos sean mucho mas equiparados y los humildes
(menos productivos) puedan serlo sin ver peligrar su autoestima, o peor, su
supervivencia y mientras, los “inteligentísimos trabajadores compulsivos” (más
productivos) puedan también serlo sin temer por su soledad, su estrés o el
“vacío que sienten”. A lo mejor en ese momento el improductivo abandona su baja
autoestima y el productivo su estrés. Solo a lo mejor, solo puede, solo quizás.
Como he dicho estas no son soluciones comprobadas, solo reflexiones.
Reflexiones quizás. Solo quizás.
Solo ese utópico
día nuestros defectos serán lo que lleva gritando, no la religión, sino la evolución de nuestra especie durante
siglos. Grito ahogado de que nuestros defectos nunca han dejado de ser la
clave. Grito ahogado de que nunca han dejado de ser defectos perfectos.
Porque solo gracias a sistemas defectuososhemos hallado las
soluciones para mejorar el mundo. Porque solo en las épocas de crisis aumenta
la empatía entre las personas. Porque solo después del genocidio judío se
establecieron los derechos humanos y
solo después de la crítica situación que estamos viviendo todos los españoles y
cada día más países, víctimas, no de un solo gobierno, sino de una ideología de gobierno globalizada y
desfasada se podrá llegar a la
solución, o hacerles llegar a la solución, a aquellos que, sin defectos en sus despachos
ovales, quieren, pero no pueden reflexionar sobre ello.
Jesús García Muñoz
....GAME OVER PRODUCTIVOS....
FIN DEL JUEGO
“Bienaventurados los
pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”Mateo 5:3
. . .”Porque el reino de los cielos es semejante a un
hombre, un amo de casa, que salió muy de mañana para contratar obreros para su
viña. Cuando hubo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a
su viña. Saliendo también cerca de la hora tercera, vio a otros que estaban de
pie desocupados en la plaza del mercado; y a aquellos dijo: ‘Ustedes también, vayan a
la viña, y les daré lo que sea justo’. De modo que ellos se fueron. Él volvió a
salir cerca de la hora sexta, y de la nona, e hizo lo mismo. Finalmente, salió
cerca de la hora undécima y halló a otros de pie, y les dijo: ‘¿Por qué han
estado de pie aquí desocupados todo el día?’. Le dijeron: ‘Porque nadie nos ha
contratado’. Les dijo: ‘Ustedes también vayan a la viña’. ”Cuando empezó a
anochecer, el amo de la viña dijo a su encargado: ‘Llama a los obreros y
págales su salario, procediendo desde los últimos hasta los primeros’. Cuando
vinieron los hombres de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. Por eso, cuando vinieron los primeros,
concluyeron que ellos recibirían más; pero ellos también recibieron pago a
razón de un denario. Al recibirlo, se
pusieron a murmurar contra el amo de casa y dijeron: ‘¡Estos últimos trabajaron una sola
hora; no obstante, los hiciste iguales a nosotros que soportamos el peso del
día y el calor ardiente!’. Mas él,
respondiendo a uno de ellos, dijo: ‘Amigo, no te hago ningún mal. Conviniste
conmigo por un denario, ¿no es verdad? Toma lo tuyo y vete. Quiero dar a este último
lo mismo que a ti. ¿No me es lícito
hacer lo que quiero con mis propias cosas? ¿O es inicuo tu ojo porque yo soy
bueno?’. De esta manera los últimos serán primeros, y los primeros, últimos”.
Es mejor no poder decidir tu vida; ni tus virtudes , ni tus
defectos...el juego sería menos
interesante.
El negocio biotecnológico ya se atreve con el ser humano.
Después de probar suerte en el sector agropecuario, la biotecnología se plantea
alcanzar, en breve plazo, un objetivo hasta ahora sólo vislumbrado en las
piezas fantaciéntificas más visionarias. En este capítulo de Redes, Gregory
Stock, especialista en prever los desarrollos de la biotecnología, explica a
Punset que estamos dando los primeros pasos para manipular nuestros genes, no
solo para evitar las enfermedades, sino para mejorar nuestra especie.
"Ahora decimos que es mejor tener un amigo. Pero qué pasaría
si pudiéramos tomar unas pastillitas que nos lo dieran todo, todas las
sensaciones beneficiosas que nos da un amigo y fueran facilísimas de tomar, sin
las molestias de forzar una amistad o lo que sea."
Gregory Stock
No acaban de leer un dialogo de una escena de ninguna
película apocalíptica, en la que el típico científico loco quiere jugar a ser
dios. Acaban de leer una fragmento de unas declaraciones oficiales del experto
en biotecnología Gregory Stock en la entrevista de Eduard Punset en el programa
de Redes , a la que pueden acceder a través del enlace anterior.
En dicha entrevista se trata sobre un tema crucial con uno de los "estandartes" de los avances en tecnología biológica. Stock no
solo pretende aplicar los avances en dichas tecnologías a la prevención o cura
de enfermedades sino a la "mejora" del rendimiento humano.No
obstante, el considera también que uno de los grandes retos del futuro será el
reparto justo e igualitario de estos recursos "tecnológico-sanitarios".
Sin embargo, ¿no se por qué?, una persona que ha pronunciado palabras tales
como las de la cita anterior no me infunda demasiada confianza. Y me crea
estupor que el futuro de la humanidad este en manos de científicos con estas
ideas.
No se trata de una paranoia de este servidor. Si fuera así
no habría nacido un nuevo ámbito filosófico como es la joven
"Neuroética". Concretando, nacida en 2002, en un congreso organizado
por la fundación "Dana" , interesada por las neurociencias. Dicho
congreso y el debut de este nuevo saber surgen necesarios ante los últimos
avances en la biotecnología aplicada al ser humano. Su función será evaluar la
moralidad y ética de todos los experimentos y asegurar que los mismos no violan
derechos humanos como la conciencia del yo o la libertad.
Pero no me extenderé en los profundos e interesantes debates
de la Neuroética, que sin duda ocuparé en otros artículos. Una vez justificada
mi crítica a este científico llamado Gregory, comentaré concretamente, esta
entrevista en profundidad.
La gobalización está convirtiendo al mundo en una estructura
mayor, global, de escala planetaria que
tiene un potencial fabuloso. Dicha transición evolutiva, impulsada por las
tecnologías y las comunicaciones, es comparada por los psicobiológos con otro
punto de inflexión en la evolución como la agrupación celular hace 300 o 400
millones de años, en el sentido de que esta transmisión tan veloz y sistemática
de los conocimientos entre distintas partes del mundo pudiera suponer un antes
y un después en la humanidad al igual que lo fue la re-agrupación celular o la
escritura no hace tanto tiempo. En definitiva, es un hecho palpable que nos
estamos convirtiendo en personas con muchos mas recursos a nuestros alcance y
sobre todo con una actualización y mejora constante de dichos recursos, lo cual
hace inútil cualquier predicción futurista sobre cómo podrá adaptarse el ser
humano a dichos modelos de vida. No obstante la filosofía bien justifica que lo
desconocido no debe implicar un cese en la búsqueda de la verdad, por muy
utópico que sea encontrarla.
Esto mismo debe pensar nuestro Punset, porque cada pregunta
que hacía a Stock era lanzada desde una perspectiva moral o ética. Punset
siempre le pregunta por qué consecuencias tendrían los avances de la denominada
tecnología de selección germinal (germinación de células, primera célula en un
organismo). Punset abala con datos el "pesimismo" en la sociedad, el miedo ante esta tecnología
que supuestamente beneficiará al ser humano . Punset comenta como muchos
expertos creen que estos avances dividirán a las personas entre los que han
sido mejorados y los que no han sido mejorados.
Ante esta ofensiva de Punset, Stock le contesta lo
siguiente:
" si realmente empezamos a comprender como influye la
biología a nuestro potencial, a nuestro temperamento, a nuestras
vulnerabilidades querremos poder elegir para nuestros hijos"
Y es precisamente en esta declaración dónde Don Gregory
muestra la arena de su castillo.Y más adelante vuelve a desvelar el fallo de su
sistema:
“Estas tecnologías serán accesibles a mucha gente como han
sucedido con otras muchas tecnologías”
Y seguía:
“Ahora mismo cualquier persona puede tener a su disposición
dispositivos tecnológicos que superan con creces la mayor tecnología que podía
adquirir el hombre más rico del mundo hace 20 años”
Y aquí viene la guinda:
“Resultados: beneficio del ser humano: mitigarán y reducirán
las enfermedades, aumentaran el rendimiento y disminuirán las desigualdades.
¿La guinda? ¿Porqué el sarcasmo?. Está científicamente
comprobado que si se pudieran llevar a cabo estos avances de reconfiguración
genética podrían evitarse enfermedades hereditarias cómo la diabetes, el
síndrome de Down, la leucemia, el asma, el cáncer,etc.¿Porqué entonces?.¿No es
algo bueno reducir enfermedades? Les diré por qué.
Porque el problema es que si el ser humano contara con las
herramientas necesarias para manipular los genes, aquello que nos hace ser como
somos tanto en cada centímetro de nuestra piel como en cada matiz de nuestra
personalidad, dudo que la naturaleza ambiciosa humana nos hiciera capaces de
establecer la frontera entre "enfermedad y aspecto mejorable". Y la
mejor prueba de ello es que incluso antes de poder llegar a tener la certeza de
poseer tal poder, estos científicos ya no solo hablan de curar enfermedades sino
que solo una palabra, una coma después,
hablan de "aumentar el rendimiento" y "reducir las
desigualdades". Y es que la diferencia entre estos dos elementos y
enfermedad es tan relevante como controvertida. Es una gran brecha ética, que
como he comentado en artículos anteriores, adquiere una gran relevancia, si se
trata , sobretodo, de enfermedades mentales, dónde la frontera entre estar loco
(enfermo mental) y no estarlo no existe. Es un continuo.
Ya hay proyectos neurobiotecnológicos que demuestran ser
capaces de mejorar la memoria en niños. A esto se refiere Stock con aumentar el
rendimiento.
Y es que, efectivamente, cómo dice, esto reducirá las
desigualdades. Porque como él bien dice "querremos poder elegir para
nuestros hijos". En esto no se equivoca. Que padre se negará a satisfacer
su instinto innato de darle lo mejor a sus hijos. Ninguno.De hecho ya preveo un "tonto el último".
¿Acaso no lo hacemos en las rebajas de centros comerciales?. Pues si salen al
mercado paquetes tales cómo" tenga unos ojos azules", "
maxmemory 2.0, para alumnos ambiciosos","¿Cansado de que le falten al
respeto en el trabajo?Personalidad de líder 7.1" ya puedo atisbar
eslóganes cómo " no sea tonto y desperdicie las ofertas de ser mejor que
el vecino".Y es que El mundo feliz que pintaba Aldous Huxley está mucho
más cerca de lo que creemos.
Por tanto, ahí esta el fallo de la teoría de Stock. En creer
que la igualdad y el bienestar absoluto de la persona beneficiará a la raza
humana. Quizás beneficie a la persona. Pero no a la especie. Conceptos muy
distintos.¿Porque será que todo el mundo considera que vivimos en una sociedad
individualista?. Sin embargo nadie hace nada por evitarlo, por que realmente su
vida es más cómoda. Saben que las personas están mejor , ven lo proximal y
algunos se dan cuenta de que la especie empieza a cojear por algún extraño
motivo, lo distal.¿No serán los avances?
Yo no estoy en contra de tecnologías que mejoren la salud
del hombre, tecnologías que puedan curar o evitar enfermedades. Estoy en contra
de darle al ser humano las herramientas para crear un montón de seres idénticos
(todos listos, todos guapos, todos ojos azules, todos extrovertidos...etc) sin
nada que les diferencie entre ellos, sin nadie especial , sin nadie distinto en
quien verse reflejado, es decir; sin amigos y sin pareja. Y no lo digo yo, lo
dicen muchas teorías de la naturaleza humana, como por ejemplo,aquella que
considero la obra que mejor define la naturaleza humana, aquella de la que
extraje cierto fragmento en otro artículo.Me refiero a "La negación
moderna de la naturaleza humana" a pensadores como Steven Pinker me
remito:
Nuestros familiares más cercanos ocupan un lugar especial en
nuestro corazón solo porque el lugar de todos los demás seres humanos, es por
definición, menos especial, y hemos visto muchas injusticias humanas tienen su
origen en eso hecho. Asimismo, la fricción social es un producto de nuestra
individualidad (peculiaridades, lo que nos diferencia, lo que nos aísla) y de
nuestra búsqueda de felicidad.
Pero Pinker no solo se queda en la importancia de las
diferencias en el temperamento para poder seguir siendo los seres sociales y
libres que somos. Sino que va más allá y exponiendo en toda su obra argumentos
y contraargumentos de muchos científicos y pensadores llega a esta conclusión:
[...]
No existiría el enamoramiento, porque no habría compañeros
alternativos entre quienes escoger, y enamorarse sería un inmenso despilfarro.
Uno querría a su compañero literalmente como a sí mismo, pero ahí está la
cuestión: uno no se quiere a sí mismo, excepto metafóricamente; uno es él mismo.
Los dos serían, en lo que la evolución se refiere, una misma carne, y sus
relaciones estarían gobernadas por una fisiología mecánica [...].Uno podría
sentir dolor si observara que su compañero se corta, pero nunca se
desarrollarían todos los sentimientos que tenemos hacia nuestra pareja y que
hace tan maravillosa la relación cuando funciona bien ( y tan dolorosa cuando
no funciona ).Aun en el caso de que la especie los tuviera cuando la pareja
inició ese modo de vida, la selección
natural los eliminaría, como eliminó los ojos del pez que vive en las
marismas más profundas, porque serían un alto coste y no reportarían un
beneficio alguno.
Lo mismo ocurre con los sentimientos que tenemos hacia
nuestra pareja, familia y nuestros amigos: la riqueza e intensidad con la que
los albergamos en la mente son la prueba del valor y la fragilidad que esos
lazos tienen en la vida. En resumen, sin la posibilidad de sufrir, lo que
tendríamos no sería una dicha armoniosa, sino que, al contrario, careceríamos
por completo de lo que nos hace humanos; la empatía y la conciencia.
Steven Pnker. La negación moderna de la naturaleza humana.
Stock no solo habla de enfermedades, habla de
vulnerabilidades. Vulnerabilidades que todo humano tiene. Stock no habla de
curar, habla de mejorar el rendimiento. Habla de un completo bienestar, habla
de una total igualdad, habla de una ausencia de sufrimiento que paradójicamente
acabará siendo nuestra tumba.
Y por último una gotera más de la teoría de Stock es
considerar y preveer, muy bien previsto dicho sea de paso, que las tecnologías
serán accesibles a todos. El simple hecho de plantearse está pregunta está
desvelando que Stock no aspira hacer de las técnicas de selección germinal una
"vacuna contra enfermedades genéticas" (que no sean accesibles sino
que se le suministren cual intervención quirúrgica a quien verdaderamente lo
necesite sin plantearse la accesibilidad) . Plantearse la accesibilidad
demuestra que Stock no aspira a hacer de las técnicas genéticas una cura sino un producto.
Se nota, de nuevo, que es un tipo inteligente con el
comentario de:
" Ahora mismo cualquier persona puede tener a su
disposición dispositivos tecnológicos que superen con creces la mayor
tecnología que podía adquirir el hombre más rico del mundo hace 20 años"
Pero esto no es más que una consecuencia más de convertir
esos avances en un producto comerciable. Por supuesto que ahora mismo todos
tenemos en nuestros smartphone aplicaciones que no tenia Bill Gates en su
ordenador hace 50 años. Pero también es cierto que cada mes nuestro vecino
tiene un terminal mejor que el nuestro, cada día un país tiene mejores
ordenadores que los que todavía no se han importado al nuestro. Es decir, la
brecha de la que habla Punset entre humanos mejorados y no mejorados es
inevitable. A no ser que al ser humano le deje de importar comprarse un nuevo
smartphone. A no ser que al ser humano le deje de importar cosas que realmente
no necesita.Hasta que eso no pase, todos caerán producto de la presión de
grupo, cual fichas de dominó en el momento que la ciencia saque al mercado
técnicas con un poder tan grande, tan grande como para convertir a las personas
en presos de una igualdad y perfección absurdas que jamás les darán la
felicidad. Pero esta vez no estarán jugando con materiales, estarán jugando con
sus propias habilidades, gustos, personalidades y sentimientos. Estarán jugando
con esas diferencias, de las que habla Pinker, que dotan de sentido la vida de
un hombre.
Estamos llegando al umbral de una gran toma decisión que
marcará el futuro. Estamos llegando a un punto de inflexión que bien puede ser
el fin del mundo pronosticado por los mayas para 2012. Quizás no el fin del
mundo. Pero si algo peor, el fin de la humanidad. Porque al igual que la
religión maya, todas las religiones son metafóricas , con puntos en
común (o punto en común) y una moraleja, que es lo único que debe importarnos. Quizás ahora
empecemos a recordar de que cuento salen frases como "Siempre habrá pobres
y siempre habrá pobreza" o "Los últimos serán los primeros". Ah
ya me acuerdo, el cuento se llamaba Biblia. Pero no le hagan demasiado caso, no
sean infantiles, como llama Stock a Punset, no se tomen demasiado en serio los
cuentos.Son solo eso, cuentos.