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sábado, 24 de noviembre de 2012

¿Solo cuestión de fe?

Este artículo de Punset de nuevo nos hace reflexionar sobre aspectos que afectan en gran medida a la sociedad actual.En pocas lineas se muestra cómo "la fe", "las creencias religiosas" nunca han sido una cuestión pasajera, siempre salen a flote en distintos periodos de nuestra evolución aunque nos empeñemos en ocultarla.En pocas lineas, Punset deja entrever su perspectiva de que , quizás sea el momento de entender las metáforas de una religión , como eso, como metáforas.Pero no como algo inútil  sin sentido racional y objetivo. Posiblemente estas creencias  sean creencias irracionales y subjetivas.Pero no inútiles.Al menos para aplicarlas al ser humano. 

Pero el problema es que  ha ningún científico se le ha pasado por su científica cabeza  que el ser humano ni es racional ni es objetivo. Por tanto; ¿creer en Dios es una cuestión de fe? ¿Una cuestión sobrenatural? ¿O precisamente la cuestión mas natural de todas? ¿A caso nuestra irracionalidad no es lo que nos hace humanos?¿ A caso no forma parte de nuestra naturaleza?. Dicen que los perros también son capaces de soñar. ¿Será por eso que los insulsos curas dicen que también van al cielo? ¿Que es cielo? ¿Que es insulso?¿Qué es conciencia?. Se lo digo a ustedes. Conciencia es lo que estamos empezando a perder, precisamente por ser cada vez más racionales, más "mecánicos". Se nos está olvidando quienes somos realmente. Quizás todavía estamos a tiempo para remediarlo.

Pero si realmente la razón nos ha permitido y permite una vida más cómoda en tantos aspectos ( en la igualdad de derechos, en nuestra salud, terapias psicológicas que suprimen creencias irracionales desadaptativas, la comunicación por Internet  las desigualdades, la tecnología...) la pregunta, entonces, es ¿realmente queremos remediarlo? habría que ponerlo en una balanza y el tiempo hablará...pero este artículo de Punset nos recuerda que la balanza no hay que olvidarla en el desván. Nada está escrito ¿o sí?

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Según algunos científicos, hemos sido demasiado tolerantes con las creencias religiosas. Deberíamos haber elevado el tono de nuestras protestas ante los desmanes derivados de la fe mal entendida.

Sin salirse del bando agnóstico caben otras posturas, si se quiere, menos militante y no menos eficaz.
Paradójicamente, ésa era la concepción del propio Darwin, expuesta en una de sus cartas que descubrí en Londres hace apenas unos días. Es asombrosa esa mezcla de defensa radical de la libertad de pensamiento y tolerancia. Dice Charles Darwin en su carta:

«Aunque soy un fuerte defensor de la libertad de pensamiento en todos los ámbitos, soy de la opinión, sin embargo —equivocadamente o no—, que los argumentos esgrimidos directamente contra el cristianismo y la existencia de Dios apenas tienen impacto en la gente; es mejor promover la libertad de pensamiento mediante la iluminación paulatina de la mentalidad popular que se desprende de los adelantos científicos. Es por ello que siempre me he fijado como objetivo evitar escribir sobre la religión limitándome a la ciencia».
Es fascinante constatar hasta qué punto Darwin tuvo excelso cuidado en mantener el rigor de sus planteamientos científicos sin herir a los que no los compartían. En este sentido —y a nivel anecdótico—, no me digan que no era enternecedora la actitud de Emma, la esposa de Darwin, profundamente religiosa, cuando repetía a sus amigos que el mayor de sus pesares era «saber que Charles no podría acompañarla en la otra vida» por culpa de su agnosticismo. Lo que la apesadumbraba a ella era que el Dios todopoderoso no quisiera conciliar el buen carácter con el agnosticismo de su marido. Y lo que a él lo apenaba, con toda probabilidad, era que muchos confundieran la libertad de pensamiento que él predicaba recurriendo a la ciencia con ataques gratuitos a los que no compartían esa convicción.

No cabe duda de que la relación entre la gente que profesa una religión y los agnósticos está cambiando. ¿En qué sentido? En primer lugar, la irrupción de la ciencia en la cultura popular permite descartar convicciones que parecían antes intocables: hasta Darwin, gran parte de la comunidad científica, y desde luego toda la religiosa, estaba convencida de que la vida del universo había empezado hacía cinco mil años, en lugar de los trece mil millones que, ahora se sabe, transcurrieron desde la explosión del big bang hasta nuestros días; dando amplio tiempo con ello para que la selección natural fuera modulando la evolución de las distintas especies.

En segundo lugar, los continuados agravios e injusticias que siguen sufriendo —a raíz del machismo y maltrato de género, en particular los colectivos partidarios de impulsar la modernidad en sus propias culturas suscitan solidaridades mucho más profundas y extensas que en el pasado. Yo he visto con mis propios ojos en plena Quinta Avenida de Nueva York, pocos días después del ataque terrorista a las Torres, una pancarta que rezaba «In God we trust» («En Dios confiamos»), mientras en la acera opuesta alguien, enardecido, le gritaba al portaestandarte: «Falk’ you!» («¡Que te den!»).

No es difícil predecir que pronto volveremos a estar inmersos en un debate en torno a la religión, no necesariamente más virulento que antes, pero sí más extendido socialmente y algo más fundamentado. A la ciencia y a los científicos les va a resultar más difícil que en tiempos de Darwin mantener silencio en ese debate, entre otras mil cosas, porque ahora faltan sólo “cuatro días” para que se pueda fabricar vida sintética—bacterias, concretamente— en el laboratorio. La ciencia, en eso Darwin tenía razón, es el mejor estímulo para la libertad de pensamiento. Siempre y cuando sepamos conciliar como él los planteamientos rigurosos con modales atinados.

Eduard Punset











Fuente:

http://www.eduardpunset.es/1060/general/la-delicadeza-de-darwin


Una forma de contrarrestar la discriminación de género:



Se trataría de una intervención de “arriba a abajo”, movilizando los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales. Recopilando información e investigando desde las distintas parcelas de una determinada sociedad pero sin obviar los factores “macrosistémicos” e incidiendo, incluso más, sobre estos últimos. Entendiéndolos como las base sobre las que se cimenta una sociedad. Es decir, se defenderían los derechos humanos, en el caso que nos concierne, la discriminación de género, aportando datos de una realidad concreta (sin disposiciones legales cuyas bases radican en ideas preconcebidas de la realidad), fundamentos y argumentos de peso con el objetivo de defender los derechos humanos, en este caso los derechos de la mujer.

Se trataría de modificar discursos políticos de manera real y efectiva, evitando que estos se hagan por simple interés electoral sino por la auténtica promoción de aspectos tan vitales como la creciente violencia de género o la, todavía, significativamente menor media del salario percibido por el género femenino. Y por supuesto, se trataría que el contenido de tales discursos tuviera su ejecución contemplada en la ley. Se revisarían, por tanto, conductas que incumben a los agentes de las altas esferas, pero no solo ahí.

También se debería crear, desarrollar, promocionar, difundir y aplicar planes de concienciación social, “de abajo a arriba”; impidiendo que tres instituciones catalizadoras (de una ideología social, bajo la que subyacen actitudes y creencias irracionales) como son “la familia, “la escuela” y “la moral” impidan la promoción vital, social y laboral del colectivo femenino. Estamos hablando de divulgar una cierta racionalización o desideologización. Estamos hablando de alejar (desalineación social y personal) a las personas de lo que imponen ciertas convenciones, lenguajes, símbolos, modas o normas de una determinada cultura o sociedad (como bien puede ser el machismo trasmitido por un abuelo de familia), para dejar de rechazar verdades absolutas y naturales, como es la plena capacidad ( y derecho) de las mujeres para rehacer su vida con otros hombres, la práctica sexual fuera del matrimonio, la no sumisión o dependencia, el no consentimiento de ser objeto de violencia ,o finalmente , la capacidad de promoción en el mundo laboral. Es decir, evitar en las mujeres una pasividad y pesimismo irracional o fatalismo que adquiera el pleno carácter de profecía autocumplida dando lugar al perjudicial techo de cristal.

Pero dado que los cambios ideológicos “de abajo arriba” no son tan fáciles, como paso intermedio, un psicólogo debería concentrar esfuerzos en conseguir una obligatoriedad legal de cumplimiento de mecanismos de discriminación positiva, para qué, por ejemplo, un empresario (como buen empresario que buscar aumentar beneficios en su institución y su sueldo y vida dependen de ello) no pueda decidir contratar a un hombre en el puesto de una mujer que acaba de quedarse embarazada. Lo triste es que dicho así parece que les estamos haciendo un “favor ético” a las mujeres (protegiéndolas legalmente) cuando las que verdaderas protectoras son ellas sacando, no un empresa, pero si una especie adelante.

Es más difícil, improductivo y casi  irrisorio explicarle “une teoría de la naturaleza humana” a ese empresario (aunque hacérsela entender sería lo más ideal y oportuno). Es más difícil explicarle esas “verdades naturales y absolutas” que suponen uno de los puntos fuertes de la teoría de la liberación, explicarle que al igual que ese hombre puede crearle más beneficios a corto plazo a su empresa (y eso es una verdad natural y absoluta), una mujer podría, no solo, darle mayores beneficio a largo plazo para su empresa, sino que además está teniendo un hijo (un futuro empresario si prefieres) y eso, también, es una verdad natural y absoluta. Posiblemente más absoluta. Y es que posiblemente más absoluto que el beneficio de cualquier empresa es el beneficio de cualquier especie. Pero nada sigamos convirtiéndonos cada vez más en una “empresa” en lugar de en una “especie”.

Mientras tanto la monoparentalidad familiar aumenta a medida que las mujeres deciden hacer justicia y vengarse de un sistema legal que no reconoce su valía y las otorga los medios oportunos (jornadas laborales parciales tanto para madres como para padres de familia por ejemplo) para trabajar y poder criar en tiempo y esfuerzo a sus hijos. Tiempo y esfuerzo de crianza de unos hijos del que los estudios informan que correlaciona negativamente con el comportamiento delictivo de esos mimos hijos años después. Muchos de ellos violadores.*

Y lo cierto  es que a veces el género femenino, en el intento de salvaguardar sus derechos, estos se les vuelven en su contra. Todo porque este mundo ni los órganos que lo gobiernan aceptan verdades absolutas y naturales. Todo por no ver lo distal (las causas últimas). Eso tan inútil e irrisorio que ningún psicólogo le explicaría a un empresario pero que explica la gran mayoría de los problemas de una sociedad. Eso que gracias a dios, un tipo de psicología empieza a abordar; la psicología de la liberación


*Estudios:



Jesús García Muñoz

jueves, 9 de agosto de 2012

Parálisis del sueño y viajes astrales

Física y metafísica van de la mano.

¿Alguna vez te has despertado y no podías mover ninguna parte de tu cuerpo excepto los ojos? ¿Alguna vez has sentido como que "sales" de tu cuerpo y te elevas hasta el techo de tu habitación hasta ser consciente de verte a ti mismo tumbado boca arriba en tu cama?


Estas experiencias son reales y ocurren. Descritas desde muy desagradables a terroríficas por la mayoría de los que las han experimentado, presentan una prevalencia de vida muy alta, de un  50% a un 60 % según diversos estudios. Esto se traduce en que mas de la mitad de la población sufrirá un episodio de parálisis del sueño alguna vez en su vida. Si usted es asustadizo le conviene saber ciertos consejos para evitar un mal trago por un hecho sorprendente que tiene una explicación científica.


La parálisis del sueño está clasificada en el manual de trastornos mentales DSM-IV como un trastorno del sueño , dentro del grupo de las parasomnias. Se trata de episodios que en su gran mayoría se dan de forma aislada, si bien, pueden darse de manera repetida y encontrarse asociados a otros síntomas trasversales con otros trastornos del sueño como la narcolepsia o la cataplexia.

La parálisis del sueño se define como la atonía muscular, catalepsia o incapacidad transitoria de realizar movimientos voluntariamente. Se suceden en estados transitorios entre el sueño y la vigilia (el sueño hipnagógico -al dormirse-, el hipnopómpico -al despertarse- o al inicio de una nueva fase REM del sueño).  Estas fases realmente trascurren todas nuestras noches mientras dormimos entre las distintos ciclos del sueño con la salvedad de que normalmente están sincronizadas y mientras no podemos movernos no somos conscientes de ello. Sin embargo factores como comer mucho antes de acostarse, el estrés, preocupaciones o problemas psicológicos pueden desencadenar una desincronización entre el final de la parálisis muscular al final de ciclo de sueño y la recuperación de la conciencia. Digamos que la parálisis tarda más de lo debido en finalizar y "se mete" en la fase en la que empezamos a recuperar la conciencia dando lugar a la desagradable experiencia de sentirse despierto y no poder moverse.De manera que la persona pierde el control motriz de su cuerpo pero no la conciencia.

No hay que asustarse, saber porqué ocurre algo, darle una explicación racional, es la clave para perder el temor , ansiedad o angustia que normalmente provocan estos episodios. La parálisis del sueño es una respuesta natural y transitoria de defensa del propio cuerpo para evitar realizar movimientos cuando todavía se es inconsciente o se está soñando, pudiendo escenificar los sueños u otros comportamientos de riesgo.Por ejemplo, el sonambulismo no conlleva mayores riesgos que, pongamos, la persona se acabe la leche de la nevera por la noche, porque el sonambulismo se produce en fases de sueño profundo en la que hay tono muscular, pero no sueños. Cuando soñamos el cuerpo manda una señal inteligente a nuestro sistema de control motor para que se desactive y que si soñamos tirarnos por una ventana, no lo hagamos en la realidad.

En esos estados transitorios entre el sueño y la vigilia es dónde muchos de nuestros sentidos se encuentran todavía "desconectados" de manera que muchos estímulos de  nuestro entorno ,como un leve ruido, o de nuestro propio cuerpo, como nuestra respiración o latido cardíaco pueden confundirse y mezclarse con elementos del  sueño todavía presente,  produciendo alucinaciones tales como percibir otros personas que nos observan, vernos a nosotros mismos, sensación de que el sueño es demasiado real, alguien levantadonos, respirando cerca de nosotros, alguien presionando nuestro pecho y otros síntomas alucinatorios como salir del propio cuerpo y levitar que comparten aquellas personas que dicen haber vivido un "viaje astral"...y es que ambas experiencias están "cortadas" por el mismo patrón.

Todos nosotros , todas las noches en esos ciclos de somnolencia o adormecimiento experimentamos, como decía, la parálisis, pero lo normal es estar inconsciente en ese momento. Sin embargo muchos individuos mantienen la conciencia activa mezclando elementos reales del entorno con alucinaciones producidas por el propio sueño.


"La parálisis consciente puede tener toda la fuerza y el impacto de la realidad" Robert Backer.Psicólogo de la Universidad de Kentucky.



Pero lo más escalofriante de una parálisis del sueño es que si tienes tono muscular...pero en un solo órgano, en los ojos. Puedes moverlos y percatarte que efectivamente no puedes moverte y que no estas soñando,  que estás en tu cama, en tu cuarto y que el despertador marca la hora perfectamente. La vista funciona, el tacto funciona, el olfato, el oído; estas consciente, pero estas paralizado, nunca has oído hablar de la "parálisis del sueño" y no sabes cuanto dura eso. Piensas... grito y pido auxilio, puedes oír gente moviéndose por la casa y entonces te das cuenta de que tampoco puedes mover los músculos de la boca para hablar.Entonces la persona entra en pánico y quiere salir de esa situación cuanto antes. Y ese es justo el pensamiento que te precipita al bucle de la ansiedad/pánico-inoperancia. Lo primero que hay que hacer es saber que es un ciclo del sueño que se ha desajustado y que como todo ciclo , pasará. Podemos acelerar el final de la parálisis moviendo circularmente los ojos, y sobretodo, tranquilizándonos y evitando querer poder movernos porque solo provocamos el efecto contrario.

Muchos individuos informan de ciertas alucinaciones o síntomas que se repiten en distintas personas. Otros confiesan haber experimentado alguna vez como su su "cuerpo astral" levita hasta el techo sobre su"cuerpo físico" y se ve a si mismo en la cama boca arriba.Otro síntoma muy común es ver a varias personas observandote alrrededor de la cama.Volar, voltearse,  palpitaciones, presión en el pecho, agresiones, escenas sexuales...sensaciones, todas ellas,con un origen fisiológico y que provocan una gran angustia a la persona. Son sensaciones de un increíble realismo, creen realmente estar tocando el césped u oliendo el olor a mojado del mismo...y es que en estos episodios todos los sentidos están "trastocados".


Las alucinaciones durante los episodios de parálisis de sueño dependen mucho de las creencias y experiencias de cada uno. Así se presentan a menudo sensaciones de flotación. Hay quienes experimentan  una presencia en la habitación, cerca de la cama, o incluso en ésta. A veces esta presencia parece incluso diabólica y se interpretan como ataques de espíritus. Sucede que el durmiente se siente atacado, por estrangulación o sofocación. Esto es así porque una de las sensaciones es la de notar un peso encima (por eso a este fenómeno se le conoce en México como “la subida del muerto”). También la Parálisis del Sueño junto a las poluciones nocturnas es la explicación de las leyendas de íncubos y súcubos cuando la fantasía incluye ataques sexuales.


No hay que mirar a estas personas con escepticismo porque hablen de "viajes astrales" o porque dicen que sintieron el olor del césped. Posiblemente lo sintieron, nuestro cerebro guarda en distintos almacenes de memoria tanto sabores, como olores. Si realmente solo existiera lo que podemos ver o tocar no podríamos decir "mmm esos pasteles no me gustan, recuerdo su sabor", existe mucho mas de lo tangible en este mundo y probablemente todo ello este en nuestro cerebro. Que más da llamarlo "viaje astral" que "alucinación", la única diferencia esta en usar terminologías distintas. La primera de ellas la usan las personas que saben que al ser humano le atrae lo desconocido, la segunda aquellas ,que en su afán de ,ojo, no conocer sino explicar lo desconocido, algún día no encontrarán nada en este mundo que les atraiga. Pero , para mí, ninguna de estas formas de pensar son criticables, como decía en otros artículos, no existen estilos de vida mejores ni peores que otros, simplemente , personas.


Este vídeo ofrece varios consejos muy oportunos para saber como reaccionar ante una "parálisis del sueño"

Cómo dice el video, la parálisis del sueño puede usarse con otros fines para-psicológicos. ¿Se puede inducir un viaje astral? ¿Se puede provocar voluntariamente una experiencia de volar a los lugares que nuestro subconsciente mas desea, aquellos que ocupan un lugar moral especial en nuestra mente? La respuesta es sí. Pero eso es otro tema. Para más información sobre viajes astrales :http://www.taringa.net/posts/info/2644346/Paralisis-del-sueno-_o-principio-de-viaje-astral_.html


Jesús García Muñoz

Referencias:

American Academy of Sleep Medicine: International Classification of Sleep Disorders. Consultado el 15 de septiembre de 2011

J. Iriarte, E. Urrestarazu, M. Alegre, C. Viteri, J. Artieda: Parasomnias: episodios anormales durante el sueño. Rev Med Univ Navarra/Vol 49, Nº 1, 2005, 46-52.Departamento de Neurología. Clínica Universitaria. Facultad de Medicina.

Dra. Julia Santin y Dr. Jaime Godoy. «escuela.med.puc.cl». Diagnótico diferencial de las hipersomnias. «Cuadernos de Neurología».